27 años. Soñadora. Creativa. Parlanchina. (makeiri) wrote,
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NaNoWriMo - Day 3

3 de noviembre de 2014

Un Sueño Extraño Pero Simpático

Anoche tuve un sueño muy extraño. Supongo qeu es el resultado de haberme puesto a ver Fate Zero durante la semana pasada pero.... quién diría que era posible mezclar Fate Zero con Buscando a Nemo?

Soñé que un pececito invocaba como sirviente a Superman.

(Nota de duda existencial: Se escribe pececito o pecesito? Mi primer instincto fue escribir pececito pero ahora dudo de mi misma. Francamente no suelo tener dudas de ortografía, y cuando las tengo suelo resolverlas con un rápido search en Google... pero en NaNoWriMo siempre procuro seguir escribiendo a pesar de mis dudas, así que no lo investigaré de momento. Sé que debería ser un poco más cuidadosa porque ahora todo lo que estoy escribiendo lo estoy publicando en mi Livejournal, pero no quiero engañar a posibles lectores o a mi misma pretendiendo que de vez en cuando no tengo dudas al escribir. Si se escribe pecesito (lo cual no me suena realmente nada natural) pido una disculpa por los horrores de ortografía que se verán reflejados en las siguientes líneas)

Superman cuidaba del pececito sin problema alguno, hasta que un día pasó un barco por esa zona específica del mar que hizo que las corrientes se pusieran agresivas y locas. Pececito (si este personaje alguna vez tuvo nombre no lo recuerdo, lo siento) fue empujada por la corriente (si, pececito era hembra, al parecer) y yo podía ver todo desde la perspectiva de ella, viendo como el mundo giraba de manera confusa y apresurada.

No sé porqué, pero desde mi perspectiva, pececita estaba en peligro. Sé que los peces no se pueden ahogar de manera sencilla (o al menos eso he de creer, bajo circunstancias normales) pero pececita temía por su vida, porque si no se podía detener pronto, terminaría por asfixiarse y morir. D:

Superman, para no ser descubierto (porque hey! Un hombre bajo del mar que tiene piernas? Todo mundo sospecharía que realmente no pertence ahí!)  tomaba la forma de un pez también. Y no recuerdo exactamente qué era lo que estaba haciendo mientras pasó todo el problema de las corrientes, CREO recordar vagamente que Superman estaba revisando lo que parecía un barco que se había hundido hace cientos de años.

Mi sueño era extraño, porque podía ver la perspectiva tanto de Superman como de su invocadora, solo que en tiempos diferentes.
Al final desperté antes de poder descubrir si Superman fue capaz de salvar a el pobre pececito o no. Pero seamos sinceros: Superman es Superman. Asumamos que lo logró y que después fueron juntos a visitar a Dory.

Sé que mi sueño realmente no es relevante a lo que planeaba escribir el día de hoy, que era algo curioso que quería inmortalizar con la palabra escrita. Además, acaso los sueños no tienen un toque de magia también?

A pesar de que puedo ser bastante random cuando estoy consciente, creo que nunca se me hubiera imaginado un escenario así si hubiera estado despierta. Superman como pez? Uhmm... seh. No lo creo.

Sobre Mi Salud Mental con Respecto a NaNoWriMo

Cambiando drásticamente de tema (me temo que mi NaNoWriMo de hoy sera un poco desorganizado y apresurado, porque tengo que ponerme a recoger mi cuarto e ir a mi clase de Amparo Indirecto en un rato) ayer al fin reuní el valor para contarle a mi familia sobre el día en el que me salí de la casa para escuchar la película de Card Captor Sakura desde mi mini radio portable.

Nadie se sorprendió cuando narré la historia. Incluso lo tomaron como algo "tipico de Monse" y no estoy segura si debería de sentirme halagada por eso o un poco preocupada.

Cuando les conté que este año estaría haciendo NaNoWriMo de nuevo, mis padres hicieron una mueca que no pude interpretar completamente pero que siento podría ser una mezcla de orgullo y de preocupación. Considerando que cada año desde que inicie con esto de NaNo me he vuelto loca cada Noviembre intentando cumplir con mi cuota de palabras Y sobrevivir examenes finales, ellos saben que para mi NaNo es un reto personal que me pone un tanto tensa y presionada. Y bueno.. no es como que la universidad sola no fuera suficiente estrés de por sí.

Pero soy un poco masoquista y esto de escribir me gusta, así que tampoco se animan a decirme que mejor deje NaNoWriMo y me enfoque únicamente en mis materias o algo por el estilo. Saben que para mi NaNo también es una especie de terapia (y supongo que lo es) porque al menos cuando se acabe el año puedo ver hacía atras y sentirme vagamente orgullosa de haber escrito al menos algo que equivale a más de 50,000 palabras.

Hubo un año en el que mi hermana se animó a hacer NaNoWriMo conmigo, pero las cosas no salieron como pensaba. Me imaginaba compartiendo ideas con ella, sentadas en la misma mesa mientras ambas trabajabamos en nuestras respectivas novelas y alcanzabamos la meta juntas. Pero... bueno. Supongo que NaNoWriMo no es para todos. Aún no encuentro a alguien que se anime a hacer NaNoWriMo conmigo y que disfrute el proceso (incluyendo la crisis al alcanzar las 25,000 palabras y no tener idea alguna de qué rayos está pasando con tu novela o los dos días antes de que acabe Noviembre cuando te faltan arededor de 8000 palabras y los examenes finales ya comenzaron).

Aunque ha sido un proceso un tanto solitario para mi participar en NaNoWriMo cada año, siempre ha sido algo de lo que no me arrepiento AL FINAL. Siempre me arrepiento en el proceso. Cuando no alcanzo a escribir nada durante todo un día siento como lentamente me estoy poniendo una soga imaginaria al cuello que equivaldrá a horas y horas de presión y de escribir lo primero que pase por mi cabeza.

Pero siendo una mujer que sólo se pone a hacer las cosas cuando siente PRESION para hacerlo, creo que NaNoWriMo es más un beneficio en mi vida que un error. Así que es por eso que lo hago. Incluso cuando creo que el próximo año será definitivamente el año en el que no podré participar, SIEMPRE hay algo que me motiva en el último milisegundo para entrar a la carrera. Y hasta ahora eso ha sido algo bueno. Así que ya veremos qué resulta de este pequeño experimento.

Y aunque tal vez pueda ser un poco irritante, me daré la libertad de cambiar de tema por tercera (aunque última vez) en la entrada del día de hoy. Hay una pequeña historia que me gustaría escribir antes de que se me vuelva a olvidar.

Sin Miedo a Hablar


Después de platicar un poco sobre NaNoWriMo y explicarle a mi familia que este año no planeaba escribir una novela como los años pasados, sino una pequeña colección de recuerdos, pensamientos e historias que se fueran presentando a lo largo de mi proceso creativo, mi padre sonrió emocionado y me dijo que había una historia que definitivamente tenía que escribir en mi NaNoWriMo de este año.

Cuando tenia alrededor de 4 a 5 años, mi familia y yo vivimos en Santiago de Chile. A pesar de que era chiquita, tengo muchos recuerdos de Chile que guardo en mi corazón con mucho cariño y que tengo grabados en la memoria con claridad sorprendente.
Recuerdo nuestra casa, mi perrito, Tatú, mi colegio (el colegio se llamaba Conejín y el logo era un conejito amarillo sonriente) y un sin fin de detalles más. (De hecho me gustaría escribir sobre el día en el que me encerré en mi cuarto por accidente y tuvieron que pasarme comida por la ventana porque nadie podía forzar la puerta y yo tenía mucha hambre, pero ya llegaremos a eso en alguno de estos días.)

Pero la historia que me narró mi padre el día de ayer simplemente no la recuerdo para nada.
Así que es por eso mismo que hoy escribiré sobre eso, porque me da un poco de miedo que con el tiempo el recuerdo se vuelva a escapar entre mis dedos y termine perdido para siempre.

Yo tenía cinco años y mi familia acostumbraba ir a misa cada domingo. (Tradición que fue perdida eventualmente por varias razones pero el punto es que en algún momento de mi vida todos los domingos me ponía un vestido bonito y acompañaba a mi familia a misa.)

Era el día de las madres y el padre ya había acabado la misa. La iglesia en cuestión era una de dos pisos y estaba llena. Como siempre, había muchos niños en el público, todos peinados y vestidos por nuestras respectivas familias de la mejor manera posible para celebrar a nuestras mamis.

Y entonces el padre, en su buena disposición, solicitó algo del público.

"Hay alguien que quiera recitar algo para su madre el día de hoy?"

Silencio.
Nadie se movió.

El padre sonrió e hizo una pausa más antes de volver a intentar invocar a alguien del público.

"No sean tímidos. Alguien que quiera decirle algo a su mami?"

Y entonces Monse de cinco años, siendo la obediente y educada niña que era, jaló la manga de su padre y le preguntó lo siguiente:

"Papito, está bien si paso al frente a recitarle a mami la poesía que memoricé en el colegio?"

Mi padre al narrarme este evento no pude evitar hacerlo con una sonrisa que casi se convierte en carcajada.
En el momento se sorprendió que su nena de cinco años quisiera pasar frente a un público tan grande a recitar poesía pero tampoco quería quitarme la motivación de hacerlo, así que solo asintió y me dejo ir.

Monse de cinco años caminó desde las últimas filas del primer piso hasta al frente con un paso lento pero seguro. Según mi padre, personas se me quedaban viendo mientras avanzaba al escenario, sorprendidos que una niña se animara a pasar al frente sin ir de la mano de alguno de sus padres.

Cuando llegué al escenario, el padre me dió el micrófono. Le dí las gracias, voltee al público y empecé a recitar.

Sé que mi padre esta orgulloso de algunos de mis logros a lo largo de mi vida. Pero me cuesta mucho trabajo poner en palabras el orgullo con el que me narró la manera en la que recité ese día.

Al parecer lo hice con una voz clara, fuerte y dulce. No cometí ni un sólo error y dije el poema para mi madre de manera impecable. No había rastro alguno de que estuviera nerviosa, emocionada o preocupada. Simplemente recité como me habían enseñado en el colegio a hacerlo y cuando terminé, sonreí.

Y entonces empezaron los aplausos.

Toda la iglesia se unió en aplausos fuertes para felicitarme por mi valentía y por mi logro.
Y no fue hasta que empezó el ruido ensordecedor que dí un respingo, me puse nerviosa, devolví el microfono al padre y salí corriendo de regreso a la fila donde se encontraba mi papá.

Al parecer en ese momento los aplausos se acompañaron de risas y comentarios sobre lo muy tierna que era.
Según mi padre, fue desde ese entonces que se dio cuenta que su hija tenía un don para hablar en público.

Cuando terminó de contarme esto, me sentí impresionada por mi yo del pasado. Definitivamente no recuerdo haber hecho lo que me acababa de narrar, pero algo dentro de mi me decía que era algo probable que yo hubiera hecho por mi propia iniciativa.

Como el poema que narré era para mi madre, asumí que ella recordaría el evento también con tanta claridad y detalle como mi padre. Pero cuando le pregunté, mi madre me contestó lo siguiente:

"Ese día la iglesia estaba TAN llena que no nos pudimos sentar los cuatro juntos. Así que tu fuiste a sentarte con tu padre en el primer piso, por las últimas filas y Marina y yo estuvimos en el segundo piso. Marina estaba muy inquieta ese día (para variar) y recuerdo haber escuchado tu vocecita clara y muchos aplausos, pero estaba bastante ocupada intentando cuidar de tu hermana así que no tuve tiempo ni para llorar de emoción o algo por el estilo."

De hecho, ahora que lo pienso... Nunca he visto a mi madre llorar de emoción por alguno de mis intentos de celebrar el día de la madre, y eso incluye cuando estaba en primaria y nos hacían cantar la típica canción de "Mamá, hoy quiero decir Te Amo ~ ... " und so.

Así que sumando todas las piezas, llegué a la conclusión que era una historia verídica de mi infancia que ya no recordaba pero que definitivamente pasó.

Inmortalizo esta anécdota con la palabra escrita para poder presumirle a mi futuro esposo lo habilidosa que era su mujer desde los cinco años con la palabra y explicarle como nunca podrá ganar una discusión por lo mismo. (JAJAJA.. Ay.)

La verdad de las cosas es que nunca me ha dado miedo hablar frente a un público, sin importar lo grande que pudiera llegar a ser. Es algo que no me enseñaron, nací con ello. Tal vez debería aprovecharlo más, pero al menos por ahora me será de gran uso cuando me toque exponer el tema de la clase.


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Tags: nanowrimo
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