November 6th, 2020

Tratando de Encontrar la Respuesta



Dije que iba a escribir mi NaNowriMo en inglés este año. Pero he decidido que no lo haré para esta entrada.
No quiero hacerlo en inglés. No quiero preocuparme por el orden de mis ideas. No quiero limitarme a caber en una caja en la que no me siento cómoda.
Anoche no dormí después de una larga conversación que no llevó a ningún lado.
He llegado a tal punto de desesperación que siento que puedo gritar, llorar, suplicar y enojarme, pero no sirve de nada.

La realidad es esta: Estamos viviendo en una pandemia. Este es un evento histórico que ha transformado la vida de millones de personas.
Me ha tocado ser testigo y escuchar de aquellos que han sufrido por el virus, sea porque les tocó experimentarlo o porque alguien que aman tuvo que pasar por el.
Lamentablemente, también me ha tocado escuchar sobre personas que no pudieron recuperarse y que tuvieron que trascender.
Y me duele. Me estruja el corazón.
A donde quiera que volteo, el mundo está lleno de dolor, de miedo y de incertidumbre.

Al principio, pensé que podía confiar en las personas a mi alrededor.
Seguramente las personas serían cuidadosas, ¿no?
Consideradas.
Pacientes.
Capaces de ponerse en el lugar del otro y tratar de evitar cualquier acción que pudiera ponerles en riesgo o que pusiera en riesgo a los demás.

Pero la vida me ha dado suficientes cachetadas para saber que no es así.
Que las personas son egoístas.
Que prefieren su comodidad antes de asegurarse que otros no se arriesguen.
Que exigen y ponen expectativas de que el mundo debe de seguir marchando como si nada estuviera pasando... cuando la realidad es que no es así.
No es así.
No es así.

Creo que la gente no logra dimensionar el peso y el dolor hasta que empiezan a experimentarlo en carne propia.
Viene una nueva ola de contagios y entonces es cuando dicen "oops... quizás el virus realmente sí anda por ahí".
Ya no sé cómo explicar o justificar por qué considero que hay que ser compasivos y amables con los demás.
Hay que evitar ponernos en riesgo por razones que, una vez que estás viendo a tus seres queridos conectados a un ventilador, te cuestionas y dices: Ah... quizás pude haberme evitado esa vuelta, esa salida, esa reunión.
Quizás, sólo quizás... las personas se conscienticen y se den cuenta de que no era el momento para exigir que fuera la gente a tomarse una foto a la oficina. Quizás existe la posibilidad de que... lo prudente sea que antes de un evento grande, se le solicite a todos los participantes que estén encerrados en casa al menos 15 días antes, sólo para tratar de aminorar el riesgo.

Pero no veo que muchas personas en mi círculo lo vean así.
Hay personas aburridas que ya quieren regresar a la vida normal.
Hay personas que (francamente, desde mi opinión) imponen su ego y sus planes por encima de todo lo demás, dejando el bienestar o la salud de las personas en segundo lugar.
Quieren seguir con su vida como si las cosas pudieran marchar como siempre... y la realidad es que no es así.

Y ¿saben?
Siento que la vida está dando señales. Pistas. Pautas.
La vida dice: Reconsidera. Acepta el cambio de los planes. Haz un re-ajuste. No te arriesgues sin más.
Pero la humanidad es muy terca.
No queremos escuchar.
Ponemos en prioridad el dinero, nuestro entretenimiento y nuestro ego que todo lo demás.

Y eso me ha hecho perder la fe en muchas personas.
Me ha obligado a aceptar que me siento decepcionada de muchas personas que antes tenía en un pedestal.
No me cabe en la cabeza cómo se puede ser así de egoístas y cabeza hueca como para no ver el mapa completo y comprender que quizás, sólo quizás, esta no es la manera de actuar.
Pero... ¿quién soy yo para decirle a las personas lo que deben de hacer?
Cada quién debe tomar sus decisiones. Yo sé que yo he tomado las mías.

Desde que todo inició, he cuidado y protegido lo mejor que he podido a las personas a mi alrededor. Yo también me he cuidado.
Y cada vez que salgo del umbral de mi hogar, lo hago consciente de que, si es lo que corresponde, aceptaré las consecuencias de mis acciones, sabiendo que tendré que enfrentar lo que deba de llegar.

Lo que me pesa y me duele en el corazón en este momento, es sentir que me quedo sin salidas.
O que las salidas que debo de tomar no son porque yo las decidiera, sino porque era necesario hacer las cosas de esa manera, ya que es lo "socialmente correcto".
¿Y todo a qué precio?

No puedo comprenderlo y me cuesta digerirlo.
Mi brújula moral me está diciendo a gritos que no colabore o apoye situaciones en las que no me siento cómoda.
Ya me vi en la necesidad de poner distancia con otras situaciones porque me percaté que estar cerca de esos escenarios me hacía mal.
En honor y memoria a todos aquellos cuyas vidas se vieron transformadas por las circunstancias que han sucedido.. ¿cómo se supone que quiera actuar normal?
En este instante me siento atada de manos y que me están pidiendo que me calle y que actúe de formas en las que no quiero actuar.
¿Y lo peor?

Que debo actuar así, o simplemente alejarme. Retirarme. Desterrarme, hasta cierto punto. Y eso es algo emocional.
¿Cómo se supone que pueda visualizar un futuro prometedor cuando los únicos caminos que veo por delante es que debo de vivir en angustia y alejarme de todo; o que debo de atender a situaciones en las que seré miserable y que pondrán en riesgo todo aquello que he tratado de proteger?
Ya entendí mi lugar.
En este caso, mi salud o mi bienestar emocional no son la prioridad.
Y me siento lastimada y decepcionada de ello.
Yo sí he puesto a los otros en prioridad.
Ahora me considero ingenua, porque pensaba que si se tenían que tomar decisiones sobre de qué manera enfrentar las cosas, sería en equipo.
Pero si la sugerencia es que me aleje y sólo sea testigo u observadora del riesgo que se debe de tomar... entonces ¿qué punto tiene que esté cerca en el primer lugar?

¿Por qué tiene que ser esto una decisión?
¿Por qué?
Me siento alejada. No puedo confiar ni expresar lo que siento en realidad, porque si lo hago... siento que me juzgarán.
Sólo me quedaré callada.
Ya me cansé de luchar.

Ya me cansé de tratar de explicar por qué considero que no es buena idea.
Ya me cansé de tratar de convencer a las personas que lo humano no es querer pretender que no está pasando nada en realidad.
Ya me cansé.
Estoy harta. Cansada. Desgastada. Deshecha.

* * *
Cambio drástico de entrada porque me percaté que falleció alguien más.
La noticia, como siempre, fue una bomba que no veía venir.
He roto a llorar una y otra vez a lo largo del día, y estoy cansada y desgastada.
¿Acaso vale la pena registrar esto? ¿Todo este dolor y tristeza?
Una parte de mi se siente tentada a esconder esta entrada y no dejar que mi dolor sea visible, seguir tratando de pretender que todo está bajo control.
Que todo lo puedo controlar bien.

¿Pero cuál es el punto de tratar de mantener las apariencias?
Ya me cansé de pretender, así que lo diré con todas sus letras: Tengo miedo.
Y me siento aterrada de lo que está pasando en el mundo, porque por todos lados veo dolor, tristeza, coraje y depresión.
Más y más, veo la incertidumbre. Y la desesperación por estar viviendo en tiempos limitados e inciertos.

Ya no sé qué hacer o con quien hablarlo.
No quier ser negativa, no quiero ser la persona que evitan porque es pesado mantener con ella una conversación.
Dudo mucho que sea la única que se siente así a ratos... ¿hay alguien más?

Alguien dígame que no estoy sola y que alguien allá afuera se siente igual.
Por favor.

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