October 19th, 2020

Emotional Check


¿Cómo me siento en este momento?

No puedo contestar esta pregunta sin pausar al menos 15 segundos para evaluar cómo me estoy sintiendo, ya que en ocasiones me pierdo entre tanto pensamiento y mi cabeza se siente un poco nublada. 

Los últimos meses han sido una montaña rusa de emociones. Aun no termino de procesar todo lo que ha cambiado y evolucionado en las últimas semanas. 

Lo que sí sé es que una parte de mi corazón llora. Más de una persona cercana ha dejado esta vida por el tema del COVID en las últimas semanas. Otras han estado en terapia intensiva y siguen luchando por su vida. 

Y a lo lejos, entre tanto dolor y caos, me ha tocado vislumbrar milagros, personas que logran sanarse completamente y que regresan a su vida con una nueva alegría y gratitud que permea incluso las actividades más mundanas. Una nueva oportunidad. Una nueva vida. 

Temo por mis padres. Por mis tíos. Por mi abuela. Por mis amigos. 

Me da nervio que mi pareja vaya a volar en menos de un mes para Mexico. (Si es que todo sale bien, claro). Me da emoción saber que está dispuesto a viajar para acompañarme a la boda de nuestros tocayos. 

Estoy emocionada y feliz porque Monse se va a casar. Estoy preocupada de pensar en estrategias para asegurar al 100% que nadie esté en riesgo.

Estoy feliz de estar de vuelta con mi familia y de sentir el caos y el calor de hogar (con Richard, había mucha serenidad y paz...Una parte de mi extrañaba el caos de un hogar 100% latino).  

Pero al mismo tiempo, he estado alejada de todos y seguiré en mi propia cuarentena una semana más antes de que se me permita salir de mi cuarto y estar dentro de la casa sin tapabocas o carilla. Eso significa que no hay contacto físico con nadie. No hay abrazos. 

Y si, sé que es para bien, sé que es sólo otra manera de tratar de protegerles, de cuidarles. 

Pero a veces si se siente un poquito solo estar así. Sin embargo, hay cosas más importantes que mis sentimientos de soledad pasajera. Prefiero no correr riesgos innecesarios. Prefiero exagerar. 

En particular, lo que más me ha afectado la última semana es la situación de Google. Cuando llegué, supe que algo estaba muy mal. La veterinaria nos dio una posibilidad de 50/50 de que Google pudiera mejorar. 

He perdido cuenta de la cantidad de veces que lloré y me despedí mentalmente de ella, una y otra vez, tratando de prepararme si es que en realidad le tocaba a mi gatita partir. Pero en los últimos días, Google ha mostrado mejoras. Ha vuelto a comer. Ha usado su caja de arena.  Pequeños milagros que me han hecho bailar y llorar de gratitud. Ahora sólo queda rezar y esperar que las mejoras continúen. 

Repito, hay una mezcla extraña de sentimientos. Me siento exhausta de tanto pensar, de tanto planear, de tanto temer. 

Pero entre tanto caos, hay un par de cosas que quiero reconocer:

1.) Me siento agradecida de que mis padres estén sanos y que tengo oportunidad de verles, aunque sea de reojo o por videollamada 

2.) 2020 ha sido un año pesado, pero también ha sido el año en el que más he crecido y más me he preparado para los siguientes pasos a donde la vida me quiera llevar

3.) El simple hecho de que me encuentro aquí escribiendo esto es una razón para estar agradecida. Y eso es algo que no quiero olvidar. 

A cada instante, cada paso, cada gesto... gratitud. Gratitud por estar. Por vivir. 

Por amar. 

M