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28 años. Soñadora. Creativa. Parlanchina.
27 November 2016 @ 07:59 pm
No tengo idea de qué sean estos desvaríos. Probablemente historias cortas que no tengo la paciencia de desarrollar.
A pesar de eso, palabras son palabras. Así que aquí van...

BlablaCollapse )
 
 
28 años. Soñadora. Creativa. Parlanchina.
27 November 2016 @ 08:50 pm


Un cuento que escribí hace 7 añosCollapse )
 
 
Current Mood: nostalgicnostalgic
 
 
 
28 años. Soñadora. Creativa. Parlanchina.
27 November 2016 @ 09:20 pm


Muchas veces estamos tan enfocados en el “que será” o “que pensarán” que nos rodeamos de nubes oscuras y grises.
Falta color en nuestra vida. Perder el miedo a amar... a sentir.
Hay tanto miedo a amar y no ser correspondido que muchas veces las personas se limitan o se niegan a aceptar lo que sienten...
No comprendo esto.
A mi me fascina sentir amor. Me maravilla sentirme enamorada.
Poder disfrutar una canción poco entonada pero cantada con pasión.
Cerrar los ojos y recordar palabras intercambiadas, risas compartidas.

Últimamente mi alma anhela desbordarse de amor y emoción.
Quiero compartir cada instante, pintar atardeceres, escribir poemas que no me dé pena compartir.

Paso noches sin dormir pero mi sonrisa esconde mis ojeras.
Mi corazón baila en mi pecho y cada día agradezco experimentar tanto amor, tanta amistad, tanta luz en mi vida.

Aún no tengo todas las respuestas. Pero las voy a ir descubriendo día a día, un paso a la vez.
Así es perfecto, como el color de tus ojos y la luz que se filtra por tu ventana.
Compartir mi día a día contigo es un mundo interminable de pequeñas auroras boreales que iluminan mi existir.
No hay nada que temer.
Veo luz en tu mirada.



Wordcount: 35701
 
 
28 años. Soñadora. Creativa. Parlanchina.
27 November 2016 @ 11:49 pm


Cuando tengo duda sobre qué escribir, le pido a la primera persona que pasa por mi cabeza que me dé una palabra, una idea, una frase.. algo, lo que sea. Y en esta ocasión, recibí 3 palabras clave: hámster, helado de vainilla y sombrilla.
Así que aquí va un cuento.

El Hámster Cuenta Cuentos

Había una vez un pequeño hámster llamado Toffy. Toffy era un hámster juguetón que sabía dónde encontrar las frutas más dulces de la pradera. Su suave pelaje café solía estar despeinado y lleno de tierra, pues a Toffy le gustaba jugar y explorar como a ningún otro hámster.
Dice la leyenda que cada mil años, un hámster con la habilidad de leer nace en este mundo.
Y da la casualidad que la hermanita de Toffy, Cocoa, tenía este poder.
Toffy disfrutaba escuchar a su hermana leer el períodico o los libros abandonados que se encontraban ocasionalmente, pero su favorito era un libro grande de cuentos para niños que su hermana leía todas las noches antes de irse a dormir.
Tanto era su gusto por los cuentos cortos con finales felices, que Toffy se propuso como meta de vida volverse el mejor hámster cuenta cuentos del mundo.
Sin embargo, cada vez que Cocoa le leía su cuento favorito, Caperucita Roja, Toffy recordaba los detalles de una forma un poco diferente a lo que el libro decía... y eso irritaba un poco a Cocoa.
Un buen día, los hámster de la pradera le pidieron a Toffy que les narrara su cuento favorito, y este empezó su narrativa, siendo interrumpido por Cocoa cada par de segundos.

-Érase una vez, una niña que se llamaba Caperucita Amarilla.
-¡No, Roja!
-¡Ah! Sí... Caperucita Roja. Un día, su mamá la llamó y le dijo, "Escucha, Caperucita Verde..."
-¡Que no, Roja!
-¡Ah! Sí. Roja. En fin, la mamá le dijo, "Ve a casa de tu tía Lachucha a llevarle esta piel de patata."
-No, le dijo: "Ve a casa de la abuelita a llevarle este pastel."
-Bien. La niña se fue al bosque y se encontró con una jirafa.
-¡Toffy, no...! Se encontró con un lobo, no una jirafa.
-Ah. Sí. Ya sabía. El lobo le preguntó, "¿Cuál es tu helado favorito?" Y la pequeña contesto, "El helado de vainilla."
-No, no. El lobo le preguntó: "Hola, Caperucita. ¿A dónde vas?"
-Sí. Tienes razón. Y Caperucita Celeste contestó....
-¡Era Caperucita Roja, Toffy! ¡Roja!
-Sí, sí y respondió: "Voy al mercado a comprar salsa de tomate"
-¡¿Salsa de tomate?! No, ella contestó: "Voy a casa de mi abuelita, que está enferma... pero no recuerdo el camino."
-Exacto. Y la avestruz dijo...
-¿Avestruz? Era un lobo.
-Eso. El lobo dijo: "Toma el camión de la ruta catorce, baja en la plaza del Sol, gira a la derecha, toma la sombrilla roja que está en el último peldaño de la catedral, baila bajo la lluvia media hora y una moneda de oro aparecerá en tu bolsillo. Usa la moneda y cómprate un chicle."
-Toffy, tu no sabes explicar cuentos. Los enredas todos. Pero no importa, creo que será mejor que escribas los tuyos. Tienes mucha imaginación.

La comunidad de hámsters estuvo de acuerdo con este arreglo y nombraron a Toffy el cuenta cuentos oficial de la pradera.
Eventualmente Toffy se volvió una especie de celebridad, pues hámsters de todas partes del mundo iban a visitar la pradera para escuchar sus historias altisonantes y divertidas. Toffy viajó por el mundo, narrando cuentos y siendo un hámster feliz.
Hoy en día, todos los hámsters pequeños escuchan el cuento de Toffy, el hámster cuenta cuentos que amaba tomar siestas.

Y como todos los cuentos que Toffy alguna vez narró, este fue un cuento para antes de ir a dormir.
Así que por ahora, es momento de descansar.
Dulces sueños.




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