?

Log in

No account? Create an account
 
 
28 años. Soñadora. Creativa. Parlanchina.
06 April 2015 @ 05:21 pm


A veces me gusta pretender que existo entre las palabras que escribo.
Pretendo dibujar con la palabra miles variaciones de mi persona.
Perdida, confundida, alegre o sentimental.
Segura, insegura, solitaria o existencial.

Pero al final de cuentas, ahí estoy yo.
Entre cada sílaba, punto y coma.
Entre cada duda, sueño y anécdota perdida.

El único problema es que pensar de esta manera me causa conflicto en ocasiones.
Qué pasa cuando las palabras no fluyen?
Qué pasa cuando no tengo nada que decir?
Acaso estos pensamientos que viven dentro de mi se marchitan para no volver?
Acaso realmente debería dejar de escribir esperando encontrarme entre tantos desvaríos y dudas?

No lo sé.
Pero en lo que encuentro una respuesta, seguiré escribiendo.
Así las cosas.

M
 
 
Current Mood: Thoughtful
 
 
28 años. Soñadora. Creativa. Parlanchina.
06 April 2015 @ 11:52 pm
Que más quisiera yo escribir como lo haces tú...!
Y sin embargo mis palabras son torpes y mis cuentos inexistentes.

Cómo me gustaría unir palabras con la suavidad de tu voz... !
Y sin embargo yo me enredo con mis propios rollos inservibles.

No hay peor envidia que la envidia literaria.
Porque sientes que tienes mundos escondidos detrás de tus palabras que son simples granos de arena comparados con hermosas playas besadas por el sol.

Porque tus versos se sienten frágiles y débiles a comparación de poesía galáctica de mentes brillantes.

Porque la luz tenue de tu historia incompleta no se compara con los miles de soles que iluminan palabras escritas por amor.

Ya quisiera yo tener inspiración para escribir sonetos y poesía cálida digna de compartir!

Y sin embargo a veces siento que lo que quiero compartir ya fue escrito millones de veces de mil formas diferentes, todas más elecuentes y hermosas que la propia.

Llega un punto en el que pienso que no hay nada más que pueda aportar con la palabra, nada más que pueda crear que supere las obras existentes, nada digno de ser leído por otras personas que puedan juzgar mi trabajo.

Y aunque tengo envidia, celos, inseguridad, duda.. esa sensación de admiración permanece.

Porque por más que quiera odiar a alguien por tener la facilidad que tanto añoro, me es imposible odiar a alguien que usa a la palabra de una manera tan elegante, tan grata, tan bella.

Son sólo emociones humanas mezcladas con una pizca de miedo y de inseguridad.

Basta con cortar la idea de que tu historia no vale la pena para reunir las fuerzas de volver a tomar la pluma y dejarte llevar.

Pero a veces me cuesta trabajo convencerme de nuevo.


No me considero una persona celosa en general.
Pero lo que sí admito, (y me avergüeza aceptarlo) es que últimamente he sido víctima de la envidia literaria por mis propios miedos inservibles.

Tanto así que no puedo dormir y aquí estoy, escribiendo sobre lo poco que tengo por compartir y la falta de sentido que esto tiene.

M
Tags: ,