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El Camino Que Llevaba a la Nada

11 de Noviembre de 2016
9:17 pm





El Camino que Llevaba a la Nada

Hay historias que desaparecen a través del tiempo. Por falta de escritos o testigos, héroes son olvidados e historias de amor terminan. Pero hoy rescataremos una historia nunca antes contada. Una historia que puede que sea una invención mía... excepto que no lo es.

¿Qué tanto sabes del país de Turquía? ¿Alguna vez has planeado visitar?
Si llegas a ir, ten cuidado si vas en temporada de invierno. El frío puede tomarte desprevenido y casi robarte el alma, como le pasó a la princesa Özlem hace muchos siglos atrás.

¿No sabes de qué hablo? Ven. Acércate.
Te contaré un cuento.

Había una vez, una princesa jóven que amaba los pistaches. Desde que era pequeña, exigía que se le sirvieran pistaches al lado de cualquier platillo que el chef decidiera preparar. No importaba la hora, siempre llevaba consigo un pequeño morral de seda que contenía pistaches de todos los tamaños. "¡Más vale prevenir que lamentar!" le decia a quien quisiera escucharla, y luego comia un pistache, sonreía dulcemente y se retiraba a jugar.

Cuenta la leyenda que la princesa exigía tantos pistaches, que en su pequeño pueblo y a los alrededores empezó una escasez grave. Por más que el rey mandaba a exploradores a encontrar más pistaches para su pequeña princesa, nadie nunca podía traer más.

Özlem era una niña de dulce carácter, pero era un poco berrinchuda y testaruda. Una noche donde le sirvieron un plato de sopa sin un sólo pistache al lado , corrió a su cuarto a llorar y patalear. Sus padres y sirvientes decidieron dejarla ser, pues asumieron que eventualmente superaría su obsesión con los pistaches y que todo volvería la normalidad.

Boy, were they wrong.

Özlem esperó a que todo mundo estuviera durmiendo en la casa real y con sólo un abrigo ligero y una resolución de no irse a dormir hasta comer un pistache de nuevo, salió a caminar.

-Si ellos son incapaces de traerme pistaches, yo tendré que buscarlos por mi cuenta...- musitó entre dientes.

Era una noche helada. La luna iluminaba su camino, pero sus pies pronto se sintieron entumecidos por el frío. Su nariz se puso roja y dejó de sentir la punta de los dedos de su mano.
Pero aún así siguió caminando, decidida a cumplir con su misión.

A la salida de su pueblo se encontró con tres caminos. Letreros viejos de madera describían lo siguiente:

"Un camino te llevará al mar.
Otro te llevará a una nueva ciudad.
Pero el tercer camino va a la nada, y de ahí no podrás regresar."


Özlem había escuchado de este camino. Siempre había sentido curiosidad por él, y le había preguntado a sus padres, amigos, sirvientes y hermanos al respecto. Pero todos siempre le habían dado la misma respuesta.

-¿El camino a la nada? No va a ninguna parte. Es inútil ir por ahí.
- ¿Y hasta donde llega?
- No llega a ninguna parte
- Pero entonces, ¿porqué lo hicieron?
- No lo hizo nadie;  ha estado siempre ahí
- Pero, ¿no ido nunca ningún explorador a ver a donde va?
- Pequeña, no seas terca. Deja de preguntar sobre eso, anda. Ve a jugar.

Özlem frunció el ceño y consideró sus opciones. Hacía frío y no parecía que el sol se fuera a asomar en las próximas horas. Tenía frío y hambre (después de todo, no había tomado la sopa que le habían servido de cena) pero el llamado por pistaches latía fuerte en su corazón.

-Quizá no han encontrado pistaches porque nadie tiene el valor de tomar este camino. Así que eso haré. Y cuando regrese con mil pistaches, todos me llamarán valiente y podremos celebrar.

Y sin dudarlo, tomó por el misterioso camino y ni siquiera volteó atrás. Sus botas dejaron huellas en la nieve que cubría el suelo, pero al amanecer, cuando sus padres mandarían a todos los guardias a buscar rastro de ella, esas huellas habrían desaparecido, pues empezó a nevar de nuevo.

Poco a poco, Özlem se adentró a un bosque misterioso. Las ramas de los árboles se entrecruzaban por encima del camino y formaban una galería oscura y fresca, tapando la poca luz que la luna ofrecía.

Caminó y caminó, el frío haciéndola tambalear y dudar de si su misión había sido una buena idea después de todo. La galería no terminaba nunca, el camino no terminaba nunca; a Özlem le dolían los pies y sus pequeños ojitos cafés empezaban a cerrarse; pues tenía sueño,hambre... y sólo se quería recostar.

Cuando estaba a punto de rendirse y de sentarse a descansar, vio un ave blanca reposar en una rama y guiñarle un ojo. Era un ave bella, con plumaje blanco como la nieve y ojos rojos como rubís. Özlem se sintió acompañada. Extendió su mano para acariciar la extraña ave, pero esta emprendió vuelo y entonó una bella melodía, motivándola a seguir.

- Ya voy, ya voy - decía Özlem, llena de curiosidad.

Finalmente, el bosque comenzó a clarear y el cielo reapareció, lleno de estrellas.
Özlem se encontró con un castillo de cristal con todas las puertas y ventanas completamente abiertas. Humo de colores salía por todas las chimeneas, y desde un balcón, un hombre anciano con barba color café le saludaba con la mano y le gritaba alegremente:

- ¡Adelante, adelante, princesa Özlem...!
- Vaya - se dijo la princesa alegremente- yo no sabía que iba a llegar aquí, pero al parecer él sí.

Entró al castillo y el amable hombre le sirvió una taza de té, el más espumoso y dulce que la princesa había probado en la vida.

- Este es un castillo mágico, pero supongo que notaste eso desde que Alkir te guió aquí.
- ¿Alkir?
- Mi fénix blanco. Guía a los valientes de corazón que tienen un deseo importante por el cuál están dispuestos a luchar.
- Oh, es un ave hermosa. Su melodía me dio la fuerza para llegar aquí.
- Llegó justo a tiempo. El frío te iba a robar la vida, pequeña.
- Lo sé. Lo pude sentir. Pero aunque parezca que el final se acerca, uno tiene siempre que encontrar la fuerza para seguir adelante y prosperar.
- Exacto, basta con tener ganas de andar. Ahora ven, te enseñaré el castillo.

Había cientos de salones, llenos de tesoros de todo género. Diamantes, piedras preciosas, oro, plata.... y pistaches. Muchos pistaches.

- Toma lo que quieras, y mételo a este pequeño morral. Todo lo que entra en él lo podrás sacar al regresar a tu hogar, y no te pesará más que una pluma. Es un morral mágico, como este castillo. Por tu valentía y luz, te lo has ganado.

Özlem tomó el morral con alegría y metió puños y puños de pistaches sin pestañear. Dejó las joyas y el oro de lado, pues su corazón cantaba de alegría con todos los pistaches que se iba a devorar.

Al final el anciano le regaló semillas de pistache y con un conjuro mágico, la teletransportó de regreso a su hogar.

La pequeña princesa fue recibida con alegría. La historia de su pequeña aventura se propagó por todo el pueblo, maravillando a la gente. Pistaches fueron repartidos para todos los súbditos y la princesa vivió una larga y alegre vida, devorando pistaches sin titubear.

Cada vez que la historia del camino a la nada era contada, alguien corría a su casa para preprar su mochila de viaje y encaminarse a la ruta que se describía en la leyenda. Pero esa misma noche regresaron todos, uno tras otro, con la sonrisa borrada de sus labios y un poco de enfado en la mirada: para ellos, el camino terminaba en medio del bosque, ante un espeso muro de árboles y entre un mar de espinas venenosas a las que no se atrevían acercar. No había ave hermosa, castillo de cristal o tesoros esperando para ellos.

La razón es sencilla, y espero aprendas esta lección de verdad. Algunos tesoros sólo existen para los valientes que no se rinden y que emprenden un camino nuevo. Y la primera en emprender en ese camino fue la princesa Özlem, amante de pistaches y niña dulce de buen corazón.

FIN


Sobre Esta Pequeña Historia

Viernes en la noche, y heme aquí. Escribiendo mientras escucho a mis vecinos gritar emocionados por un partido de fútbol que (aparentemente) es importante. Hace un poco de frío (o quizá esa sea sólo mi alma hablando) pero hoy, a comparación de los últimos días, fue un poco difícil.

Hoy no sabía de qué escribir, así que se me ocurrió pedir un poco de ayuda.
Pedí una palabra random, para motivarme escribir una historia corta al respecto.

La primera palabra fue pistaches.
Luego me especificaron que también debía haber una princesa.
De Turquía.
No, espera. Debía ser Turquía cuando hacía frío.
Sí, algo así fueron las instrucciones que me dieron.
Practicamente escribieron la historia por mi, realmente.
Imaginé el escenario, la historia que quería escribir y el significado detrás de la pequeña aventura que iba a narrar.

Pero creo que las palabras fluyeron con más cariño y motivo, porque fue un invento que no era sólo mío. Sentí como si me dieran las instrucciones para una historia que ya vivía dentro de mí, sólo que no había encontrado el tiempo para descubrirla.

Y siendo absolutamente sincera, creo que pasé más tiempo buscando nombres turcos para niña que escribiendo la historia, la verdad.
Al final me decidí por Özlem, porque significa "Lo anhelado, el deseo" y pues...
Esa pequeña realmente quería sus pistaches. Y al final, por la fuerza de su deseo, logró su cometido.

Y quiero ser un poquito más como ella, la verdad.
No me quiero rendir, a pesar de que parece que la cantidad de pendientes me ahoga en ocasiones.
A pesar de que el frío a veces parece que va a entumir mi corazón y mi motivación.

Nope. No me rendiré. Seguiré el camino que he tomado, aunque nadie más le vea provecho o sentido. Tomaré el camino que no existe, para dejar huellas que quizá desaparezcan con el tiempo, pero que  también abrirán puertas a quién quiera caminar conmigo.

La verdad pensé que hoy no escribiría. Pero reconocer que necesitaba un poco de ayuda (y pedirla) ha sido el primer paso para abrir puerta a que nuevas historias fluyan y puedan ser compartidas.

No sé qué estés viviendo en este momento. Quizá estés empezando un nuevo proyecto, cometido o meta que otros no entienden o que sienten no tiene mucho potencial. Quizá te sientes desanimado porque hay expectativas demasiado altas que te limitan y te acongojan. Quizá sientes que no haces suficiente. Que no resuelves suficiente.

Que no eres suficiente.

Y quiero aprovechar estas palabras para recordarte que no es así.

Tienes todo en tus manos para empezar de nuevo, para compartir con el mundo lo que quieres compartir.
Es sólo cuestión de no rendirse. De no dejarte caer ante los obstáculos o las aparentes dificultades que se cruzan en tu camino.
Porque cada reto que superas, te fortalece. Cada paso que tomas, es una lección que no impacta sólo en tu vida, sino que deja un legado y un ejemplo para todos los que te ven caminar.

Y aunque a veces puedo sentirme desmotivada y triste, aunque me siento cansada de sentir que lo que escribo quizá no tiene razón ni motivo de ser... hoy encontré un poco de consuelo escribiendo sobre una princesa testaruda que ama pistaches, y nada ni nadie podrá quitarme eso. ¿Qué has hecho hoy que te motive? ¿Qué quieres hacer?

Tiempo hay. En lo que hay que trabajar, es la motivación.
Así que... ¡ánimo! Cuentas con mi apoyo. Un paso a la vez. Ya he pasado 20000 palabras para NaNoWriMo y apenas siento que esto va empezando. Cada instante es un nuevo inicio. Una posibilidad para superarte y crecer.

No dejes que el frío toque tu corazón. Sigue caminando.
Encontrarás tu castillo.

En eso tengo fe.

M

Wordcount: 21,908

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Comments

( 2 comments — Leave a comment )
(Anonymous)
Nov. 12th, 2016 01:30 pm (UTC)
The long and winding road...
...that leads to your door 🎵

Uno de los autores principales en el área de mi tesis se apellida Özcan, y se llama Ender.
Ender es muy purista: si tu hiperheurística no resuelve cualquier problema, entonces no es una verdadera hiperheurística.

Y a veces es esa actitud limitante la que crea muros de árboles y espinas venenosas. Özlem es, más o menos, la contraparte de Özcan.

Y me da gusto leer que vas a seguir por ese camino, Monse.

Yo vendría siendo una especie de fénix que va por ahí repartiendo supplies para que el camino te sea más ligero. A veces siento que mis supplies no sirven para nada, o que solamente estorban. Y me sentía culpable por todo eso, pero luego comencé a disfrutar el camino yo también. No sabes lo divertido que es verte tropezar con los supplies :P

Estoy bromeando. El punto es que me alegra hayas vuelto a escribir y que lo sigas compartiendo con el mundo. Si alguna vez tu camino parece tornarse dificultoso, no olvides que no estás sola. Te queremos y estamos contigo.

Siempre, siempre.
SaxoMikoMola
Nov. 15th, 2016 05:40 am (UTC)
Re: The long and winding road...
Btw, this is mine. En caso de que no sea claro, sólo que lo posteé desde el cel x'D
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makeiri
26 años. Soñadora. Creativa. Parlanchina.
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