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Heidy, la Ardilla Radioactiva



10 de noviembre de 2016
10:30 pm

¿Porqué escribir?


Me está costando un poco de trabajo escribir esta noche.
Quizá sea la falta de práctica, pues los últimos dos días no lo he hecho.
Quizá sea la falta de temas, pues mi inspiración se vio gravemente afectada por pesos emocionales y dudas existenciales sobre el camino que está tomando la humanidad.
Quizá sea mi miedo a fallar. De escribir basura que no le sirva a nadie. Que termine escribiendo algo de lo que me sienta avergonzada años después.
¿Cuándo dejó de ser divertido? ¿En qué punto empezó a ser un peso en lugar de un gozo?
No. No es que no quiera escribir, no es que estas palabras sean un peso para mi.

Es sólo que me siento un poco perdida.
Aún estoy emocional por todo lo que ha pasado en el mundo los últimos días.
Aún tengo mi corazón roto, fantasmas de mi pasado haciendome dudar de mis capacidades.
He estado pensando mucho que es altamente probable que nunca encuentre un corazón que esté abierto lo suficiente como para aceptarme en él como un segundo hogar. Eso sería muy tonto de mi, esperar eso de alguien.
Especialmente cuando hay tantas personas viviendo la vida como si no tuvieran corazón para empezar.

Hoy me tocó lidiar con una persona un poco difícil.
Me trató de una forma muy poco cordial, pero aún así intenté no tomarmelo personal.
No quiero cargar con drama, mucho menos cuando es por cosas insignificantes. No quiero tomarme cosas personales, pues es altamente probable que esta persona en específico estaba simplemente teniendo un mal día o quizá sólo vive su vida de forma amargada.
Sea como sea, no es de mi interés ahondar en eso.
Hoy quiero recordar porqué decidí hacer esto para empezar.

¿Porqué escribir? ¿Cuál es la motivación detrás de esto?

Y entonces recordé que estoy haciendo esto principalmente para OBLIGARME a enfrentar mis emociones y sacarlas de alguna manera.
Estoy haciendo esto porque quiero dejar un legado de alguna manera, aunque quizá la única que lea estas palabras termine siendo yo.
Escribo porque quizá algo que escriba pueda ayudar o motivar a alguien eventualmente. Quizá mis reflexiones ayuden a alguien.
Quizá estos desvaríos alegren un poco el día de alguien. O inspiren a alguien más a escribir.

Hay miles de factores, miles de elementos. Motivaciones hay y habrá muchas, siempre.

Pero esta entrada en específico, será con un propósito sencillo: Compartir una historia corta, sin sentido y probablemente un poquito loca.

Cuando era más chiquita (10, 11 años??) mi tía Natalia me enseñó a mandar emails.
Y empecé a mandar los "Mails locos de la semana".
Escribía historias cortas o diálogos locos, sin sentido ni razón de ser.

Se lo mandaba a mis tíos, a mis papás y a mis amigos.
Usaba colores chillones y muchas smileys.
Y eran cosas muy extrañas.

Así que en honor a esos escritos (ahora perdidos para siempre en mi primer email de la historia, chokorita@hotmail.com), hoy escribiremos la historia trágica de Heidy, la ardilla radioactiva.


Heidy, la Ardilla Radioactiva

Había una vez una ardilla llamada Heidy.
Heidy, como todas las ardillas, amaba las bellotas.
Tomaba siestas en el tronco de su árbol preferido y pasaba mucho tiempo espiando a otras ardillas.

Si Heidy hubiera sido humana, hubiera elegido ser una espía ninja con súper poderes.
Pero Heidy no era humana.
Era una ardilla.
Así que se resignó a guardar bellotas para el invierno y ser víctima de fotografías tomadas por niños emocionados que ya eran dueños de celulares con cámaras de 8 megapixeles a su tierna edad de 7 años.

Heidy tenía una amiga muy especial.
Hiku, la humana.
Hiku era la única humana que comprendía a Heidy.
A veces tomaban siestas y se comunicaban telepáticamente, pues Hiku no podía entender a Heidy cuando estaban despiertas.
Hiku no hablaba ardilla y Heidy no hablaba humano.
Pero por medio de su amistad mágica, podían comunicarse en sueños y fortalecer su amistad.

Un día, Fubu, el hermano de Hiku, robó un banco y se volvió multimillonario.
Lamentablemete para Fubu, más de la mitad de su nueva fortuna la perdió apostándola en juegos de Póker en Internet.
Pero a pesar de que perdió dinero, Fubu ganó algo muy especial por medio de una lotería extraña producto de participar en 10000 juegos de Póker. Cada 10000 juegos de Póker, podías ganar un ítem exclusivo super dúper raro que te shippeaban por EMS.

Y Fubu ganó algo muy peculiar.
Una bellota radioactiva.

(Creo que ya todos saben a lo que va esta historia, pero aún así vamos a seguir.)

Un día, Heidy la ardilla fue a visitar a Hiku la humana.
Sin embargo, Hiku no se encontraba en casa.
Decepcionada, Heidy estaba a punto de regresar a su casa-árbol cuando notó el paquete de Fubu brillar con una tenue luz verde.
A Heidy le gustaba el color verde. Así que se acercó sigilosamente al paquete y curiosamente asomó su cabecita peludita por un pequeño agujero que se encontraba en la caja.

¿Saben qué pasa cuando una ardilla que ama las bellotas y el color verde se encuentra con una bellota radioactiva?
¿No? ¿No tienen idea?

Yo tampoco.

Pero asumo que algo pasó, porque cuando Hiku regresó a casa, se encontró con una Heidy radioactiva y súper poderosa.

Heidy la ardilla aprendió a volar y disparar rayos láser de sus tiernos ojitos cafés.
Hoy en día lucha por los derechos de las ardillas en todas partes del mundo.
Heidy la ardilla es un ejemplo a seguir para todas las ardillas del mundo.

Y por medio de su historia, nos trae la siguiente moraleja:
Respetemos a las ardillas.
Y no apostemos tanto en el póker.

Porque puede que Heidy obtuviera súper poderes, pero Fubu se quedó sin dinero ni bellota radioactiva.
Pobre Fubu.

FIN

No tengo idea de qué escribí. Pero ahorita que lo lea en voz alta para la grabación de audio seguro me voy a reír de mi misma.
Y estoy bien con eso. La verdad es que no me lo quiero tomar tan en serio. No quiero sufrir por tener que cumplir con una cuota de palabras. Quiero disfrutar este proceso y simplemente dejarme fluir. Disfrutar cada ocurrencia, tenga sentido o no.

Y pues, antes de ir a dormir, quiero escribir un poquito sobre la lluvia.

Sobre la Lluvia

Ha estado lloviendo mucho los últimos días.
Y eso me encanta.

Me encanta escuchar la lluvia y respirar el aroma que trae consigo. Me encanta ver personas con paraguas de diferentes colores y diseños pasar a mi lado, algunos chapoteando en los pequeños charcos que se forman en la calle.

Me encanta la lluvia.
Pero hoy me tocó caminar bajo ella por más de media hora. Tuve que hacer varias vueltas (una de ellas producto de mi propia distracción y estupidez) y terminé un poco entumida de tantas gotitas heladas que se pegaron a mi piel.

Y fue entonces cuando reflexioné algo que quizá no signifique gran cosa, pero que igual me hizo suspirar poquito: La lluvia se disfruta más cuando tienes alguien con quién compartirla.

Pero hoy caminé sola bajo la lluvia. Ya estaba todo oscuro y casi no había gente en la calle, así que ni siquiera paraguas de colores me tocó ver.

El frío y la soledad me entristecieron. Recordé ocasiones en las que también tuve que atravesar lluvias, muchas de ellas mil veces mas intensas a la que me tocó enfrentar hoy.... lluvias que fueron todo un reto, pero que me tocó enfrentarlas acompañada.

Risas, chistes y palabras de aliento.
El típico juego de mover el paraguas para asegurarte que la otra persona se moje menos que tú.
Sentir el frío de las gotas aferrarse a tu piel, pero también sentir el cosquilleo de la risa escapando de tus labios, el latido de tu corazón acelerado calentar tus mejillas.

En definitiva, la lluvia se disfruta más acompañado.

Pero luego pensé en todas las personas que, como yo, también estaban caminando bajo la lluvia por su cuenta.
Quizá no estabamos compartiendo un paraguas, un chiste o inclusive nuestra compañía.
Pero todos estabamos bajo la misma lluvia, y eso era algo lindo.
Cruzamos caminos con personas que nunca veremos.
Vivimos circunstancias que otros enfrentan y no nos detenemos a pensar mucho en eso.

Hoy me sentí unida a todas las personas que se encontraban bajo la misma lluvia que yo, y no pude evitar sonreír.
Y estornudar un poco.

Ya me bañé y me tomé un té... pero sospecho que quizá corro riesgo de resfriarme un poquito.
Esperemos que no sea el caso. Y aunque lo sea, ya he decidido que no permitiré que eso afecte NaNoWriMo.
Seguiré escribiendo, día tras día.
Un paso a la vez.

Wordcount: 19902

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Comments

( 1 comment — Leave a comment )
hikusa_rgx
Nov. 11th, 2016 09:59 am (UTC)
Siempre voy a recordar a heidy que en paz descance que quieres decir con que no esta muerta
( 1 comment — Leave a comment )

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makeiri
26 años. Soñadora. Creativa. Parlanchina.
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