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Explosión de Sentimientos

6 de Noviembre de 2016
11:52 pm


No habrá audio-lectura para esta entrada, principalmente porque tengo que ir a dormir pronto y porque aunque quisiera, mi garganta no puede más para el día de hoy.

He estado hablando mucho, principalmente sola, pero justo acabo de terminar de hablar por teléfono con una de las personas más importantes en mi vida y me doy cuenta de que los eventos de hoy han dejado una marca en mi que trascenderá por el resto de mi corta (pero importante) existencia.

Ni siquiera sé por dónde empezar.
Supongo que empezaré por narrar lo que pasó.

Después de ir al cine en familia y de jugar con puffs gigantes en forma de gatitos y perritos en el Costco, regresé a casa y ayudé a mi hermana a guardar el mandado. Fue entonces cuando un impulso extraño por salir a caminar sola me embargó.

Normalmente hago caso omiso de esa clase de impulsos, pues me gana la flojera o la presión de cumplir con otras actividades (como mi tarea o NaNoWriMo, coff coff) pero hoy fue diferente. Había algo LLAMANDOME allá afuera.

Una extraña urgencia por desconectarme de todo y simplemente escucharme. Ser sincera conmigo. Enfrentar mis culpas, miedos y engaños, todo para al fin proponerme dejarlos atrás.
Quería hablar con el silencio, permitir que mis emociones surgieran y... quién sabe.
Quizá hasta tomar decisiones de lo que haré a futuro.

Salí a caminar. Le di ocho vueltas al parque. Estuve jugando sola un rato en los columpios y hasta me animé a subirme a la llanta extraña que esta debajo de la casita de madera.

De hecho.. grabé un video de mi para mi durante estos eventos.

....

Estoy considerando seriamente ver si puedo subir ese pedacito del video y ponerlo aquí como evidencia.

Veamos...

Yup. Digo, el video dura 18 minutos, pero les compartiré el principio, que es cuando estoy debatiendome sobre si debería sentarme en la llanta extraña debajo de la casita de madera, todo para salir huyendo de ahí porque fui atacada por hormigas, palomillas y bichos varios.

Al final terminé sentandome en un columpio, hablando sola por 16 minutos sobre mis emociones, dudas, culpas y demás.

Ha sido una semana cargada de cosas y pues... a veces hace falta despejarse y enfrentar lo que uno está sintiendo.

Warning: Maldigo en este video, principalmente porque:

a) Pensé que nunca jamás nadie lo vería y
b) Cuando hablo sola no me censuro, incluso cuando me estoy grabando a mi misma.

Así que disculpas adelantadas si es que eso no es algo que les agrade.
Soy un ser humano.
A  veces hablo con maldiciones.
Ni modo.

He aquí el mini video:



Y sí, hago bromas estúpidas incluso estando sola.
Porque esa es la clase de ser humano que soy :D

Anyway, para no hacer el cuento demasiado largo (aunque eso sería muy bueno, considerando que esto es NaNoWriMo y necesito todas las palabras que pueda) terminé caminando por el parque. Entró una llamada que no esperaba, me di cuenta de emociones atoradas que no había tratado y me puse a caminar por el parque, hablando por teléfono.

Iba caminando distraída, despidiendo la llamada cuando... de repente, algo explotó.

Pasó como en las peliculas. Deje de escuchar por unos milisegundos y sentí la rafaga de calor y viento tocarme y atravesar mi cuerpo. Casi me caigo. Me sentí desorientada. Mis piernas empezaron a temblar y el impacto de la explosión hizo incluso que mi celular se apendejara y misteriosamente, se cortó la llamada.

Todo sucedió demasiado rápido.
Fueron fragmentos de milisegundos, destellos imposibles de medir en tiempo, los que embargaron mi mente y mi corazón. No sé cómo describirlo. Fue algo muy surreal.

Nada me había pasado, pero mi cerebro estaba en modo de supervivencia. Pensé en todas las personas que son importantes para mi. Pensé en cosas que había dicho o hecho. Pensé en cosas que aún quería decir o hacer. Recordé fragmentos de aventuras, discusiones y alegrías.

Y reconocí lo muy vulnerable que soy.
Lo rápido que las cosas pueden cambiar, de un segundo a otro.

Eventualmente me calmé lo suficiente como para observar a mi alrededor y vi la ola de humo saliendo de un basurero que estaba a pocos metros de mi.

Me alejé. Tropecé y casi caigo de rodillas, pues mis piernas aún temblaban, pero logré recuperar el equilibrio y mantener suficiente calma como para pedir consejo en Twitter y llamar a una autoridad. Eventualmente llegó la patrulla de la colonia, tomaron mi testimonio de los hechos (no, no había visto a nadie plantar nada en el basurero, sólo estuve cerca cuando sea lo que sea explotó) y me permitieron irme a casa.

Le narré lo que había pasado a pocas personas por mensajito. Las primeras personas en las que pensé. No quise preocuparles, pero incluso escribirles o mandarles el video del basurero con humo fue un reto enorme, pues mis manos no dejaban de temblar. Mi oído derecho no oía bien.

Estaba asustada. Confundida.
Y muy conmovida por lo que había pasado.

Me tomé el tiempo para reflexionar de los hechos y calmarme un poco. Tomé un poco de té.
Pero mi mente no me dejaba tranquila. Mis sentimientos me desbordaban de una manera impresionante.

Esa explosión me hizo enfrentar mis peores miedos y más grandes arrepentimientos, empezando por el hecho de que siento que le he fallado a personas que genuinamente quiero.

Y sí, soy humana. Y voy a fallar de nuevo, pues humana seguiré siendo. Pero aunque sea sólo con estas palabras torpes, quiero recordarle a las personas que son importantes para mi... que simplemente lo son.

Y que aunque cometo errores y soy bastante imperfecta, genuinamente hay un cariño y un amor incondicional que me desborda.

No quiero problemas ni lastimar a nadie. Sólo quiero lo mejor para todos.
Sólo quiero estar en paz.

Y aunque mi vida es muy ajetreada, estoy cansada del drama o los malentendidos. Estoy cansada de vivir con miedo. De no tener la confianza de decir "a la mierda el pasado, aquí y ahora estamos en paz y sólo quiero lo mejor para ti" por miedo a que quizá no me vayan a creer. Por miedo a ser rechazada, a no ser comprendida, a ser juzgada.

BASTA DE MIEDOS.

Ya me cansé de vivir de puntitas, intentando agradarle a todos y censurando mis emociones por miedo de incomodar o lastimar a las personas.

Quien me vaya a aceptar con todo y mis áreas de oportunidad, excelente. Y quien no, también.

Hoy aprendí a reconocer quién soy y aceptarme así.  Y no soy nada más que una mujer más en este loco mundo que está tratando de encontrarse y de ayudar y apoyar a las personas que ama. Y sí, cometo errores (y muchos) pero siempre estoy dispuesta a aprender de ellos y simplemente proponerme el día de mañana ser más clara, más fuerte, más amorosa.

Reuní el valor para hacer llamadas que no había hecho. Expresé sentimientos y buenos deseos que me había censurado. Aclaré cosas, pedí perdón, acepté disculpas y me propuse siempre ofrecer lo mejor que pueda a quien se cruce en mi camino, pues no tengo nada más que ofrecer.

Esa explosión fue más que un susto. Fue un despertar. Una llamada de atención. Una lección de que la vida es muy corta como para engañarse uno mismo o poner su valor en manos de alguien más.

Y como resultado de eso, pude intercambiar palabras llenas de amor y esperanza. Pude expresar el profundo amor que siento por amistades que son más allá de lo que palabras pueden describir.

Pude desear con el corazón en la mano y la mirada en el cielo, que las cosas mejoraran para todo y todos. Incluso para mí.

Porque enfrentar mis miedos y mis emociones es un acto de valor y debo reconocerme eso. Estoy tomando los pasos que son necesarios para crear una versión más fuerte de mí.

Y sí, aún estoy aprendiendo, aún voy a cometer errores... y seguramente, voy a fallar a veces.
Pero me levantaré con esperanza, con fe, con piernas temblorosas y equilibrio preocupante...
pero me levantaré.

Y seguiré adelante, aunque dude a veces de quién soy... o de quién quiero ser.
Cada instante es una oportunidad para elegir de nuevo. Y yo hoy elijo soltar mis miedos y creer más en mi fortaleza, en mi luz, en mi deseo de salir adelante.

Creo más en el amor y en el perdón que en el control o los conflictos.
Prefiero mil veces más ser sincera y vulnerable, correr riesgo a no recibir respuesta y quedarme con la mano extendida y vacía, a vivir siempre con la culpa de no haberme dado la oportunidad de luchar hasta el final.

Daré lo mejor. Pediré hablar cuando lo considere necesario. Daré espacio y tiempo a quién lo necesite y sabré pedirlo cuando lo ocupo. Me propondré ser una mejor amiga, una mejor hija, una mejor yo.

Pero sobre todas las cosas, recordaré con gratitud que cuando por milisegundos no sabía qué estaba pasando y sentí que mi vida quizá estaba en peligro... mi corazón no se vio embargado de arrepentientos amargos o corajes censurados.

Amor.
Amor, gratitud y un profundo deseo de haber hecho lo mejor que pude por cada ser humano que ha tocado mi alma y me ha regalado un poquito de sí. Eso fue lo que sentí y es con eso con lo que me quedo.

Seguiré trabajando en mí, para tener más qué ofrecer al mundo.
Y procuraré recordar esta lección sin necesidad de que exploten cosas a menos de 10 metros de distancia.

Esa es mi historia de hoy.
Espero tengan un excelente inicio de semana.

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makeiri
25 años. Soñadora. Creativa. Parlanchina.
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