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Pretendamos Que Esta Entrada No Pasó






5 de Noviembre de 2016
10:45 PM


Hoy no debería escribir.
Probablemente lo más sabio sería dejar pasar el día sin inmortalizar ninguno de estos pensamientos o sentimientos. No me siento motivada. No me siento bien.
Siento que he fallado de alguna manera, aunque sé que la culpa no es mia. Aunque sé que estoy haciendo lo mejor que puedo a pesar de que yo misma me siento caer por momentos.

Pero es difícil ignorar todos estos pensamientos y no hacer nada con ellos.
No sé cómo describirlo. Supongo que, al final del día, no quiero censurar mis pensamientos o emociones. De eso se trataba este proyecto, ¿no?

De liberar y enfrentar el manojo de emociones que me carcome por dentro y que no he sabido soltar. Al final del día, lo único que quiero es paz. Lo único que quiero es claridad.

Y no sé cómo se supone que podré alcanzar eso si no me escucho primero.
Si no me leo primero.

Así que esta entrada en específico, este tiempo- espacio que he creado en estos pocos minutos que llevo escribiendo en mi teclado helado, será un punto y aparte a todo el proyecto.

Vamos a pretender que esta entrada nunca existió, aunque lo haga.
Vamos a pretender que estas palabras no me exponen, aunque definitivamente estoy compartiendo información de más con cualquier persona que se tope con ellas.
Vamos a pretender que escribir esto no es un acto desesperado por intentar calmar un corazón lleno de heridas y frustración.

Porque la verdad quiero pretender que todo está en orden, que puedo ser fuerte y un apoyo para las personas que me necesitan.... pero en realidad, estoy cansada. Estoy débil.
Estoy triste.

La verdad es que... hoy planeaba escribir algo positivo y alegre. Me dieron un regalo musical que quería usar como mi musa principal. Tenia planeado escribir otro cuento corto o quizá narrar historias chistosos sobre los seis meses que viví en Japón sola.

Anoche me fui a dormir en la madrugada después de una larga y divertida cita por Skype con mi mejor amiga. Reí como no lo hacia en meses. Recordé situaciones que pensé ya nunca cruzarían por mi mente y sonreí al darme cuenta que estaba en paz con ese pasado y esas historias.

He crecido mucho. Definitivamente he cambiado, me he vuelto menos egoísta y enojona.
Pero en esencia, sigo siendo la loca creativa que no sabe qué hacer con todas las ideas que pasan por su cabeza y que no tienen pies ni cabeza.

Me dio alegría redescubrir quién era antes, porque pude comprender mejor quién soy hoy. Se me ocurrieron varias cosas que podría hacer con la información que Heis me compartió anoche.

Quizá escribirle una carta a mi yo del pasado, o compartir mis logs de MSN y hacer un detallado análisis de lo muy obsesionada que siempre he estado con Miyano Mamoru.

Estaba motivada y alegre. Tranquila. No totalmente feliz, pues mi corazón sigue cargando con muchas tristezas y promesas rotas que me pesan aún... pero... me sentí un poquito más ligera.

Antes de ir a dormir, leí los comentarios que me dejaron en mi entrada anterior y lloré un poco. Me sentí afortunada. Sorprendida de que más de una persona se tomara la molestia de leer mis desvarios y contestarme de alguna manera.

Me sentí agradecida de que existieran personas que se tomaron el tiempo de darme retroalimentación y consejo. Que no sólo leyeron todo lo que escribí, sino que reflexionaron al respecto.

Todos estos factores me ayudaron a confirmar que nunca he estado ni estaré sola. Que aunque a veces siento que hablo al vacío, hay conexiones invisibles que pueden desembocar en un comentario o una nueva amistad. En unas palabras de apoyo que me respiraron nueva vida y alegría.

A todos ustedes que me leen y que me sienten, no sé realmente qué sería de mi sin ustedes. Probablemente estaría un poco más amargada. Un poco más sola. Un poco más perdida.

Sea como sea, hoy desperté con la motivación de hacer mucho y resolver todo. Organicé documentos, escribí reseñas, hice revisión de mis estados de cuenta y lavé ropa.

Y supongo que todo empezó con eso.

Con una frustración y un coraje de mi contra mi que inició por algo tan sencillo como haber cometido un error al separar la ropa de color de la negra.

Arruiné mi nuevo suéter favorito y me propuse ser más cuidadosa con mis cosas. Me mordí el labio de coraje y me reprimí por vivir con la cabeza en la luna. Por no organizarme mejor.
Por no hacer las cosas con tiempo y siempre querer resolver todo de forma rápida en el último minuto.

Vivo a las carreras... y al parecer eso no es saludable ni para mi ni para los que me rodean.

Pero intenté soltar la frustración y seguir con mi día, dejando NaNo como mi proyecto motivador y alegre. Anhelando el momento en el que me sentaría frente a mi teclado y dejaría las palabras fluir, como siempre lo hacen.

Boy, was I wrong. Mientras escribo esto, cada palabra es un esfuerzo. Cada instante una decisión de no rendirme y de llegar al punto principal de esta noche, la razón de porqué me cuesta trabajo estar tranquila y escribir sobre tonterias como mis logs de msn o la vez que compré sopa de camarones pensando que era de pollo porque confundí kanjis.

Ni siquiera sé cómo hablar de esto sin exponer información de más, así que lo pondré de la forma más sencilla que pueda:

Alguien muy importante para mi sufrió un pequeño accidente. Un desliz. Piso mojado y chanclas resbaladizas, el mismo escenario en el que me encontré yo ayer en la tarde.
Sólo que yo no me caí.

Pero aquí sí hubo caída y hubo repercusiones.
Y describir el sentimiento de frustración y de coraje de no haber estado UN poquito más cerca para haber sido el apoyo que necesitaba para no caer, es una emoción muy extraña que va más allá de meras palabras.

Ver el dolor, la incapacidad de ponerse de pie, ver la preocupación en su mirada escondida detrás de un rostro firme que no quiere mostrar vulnerabilidad para no preocupar a quienes le rodean...

Me siento inútil.

Una cosa es no haber podido estar un poco más cerca para ser el pilar que evitara su caída. Otra muy diferente, es no poder ser el apoyo moral que necesita para enfrentar el dolor.

Y me sentí muda. Incapaz de hacer mucho más que decirle que estaba preocupada e insistir que necesitaba ver un doctor.

Eventualmente caminó un poco, pero su rodilla se hinchó dos veces su tamaño y fue en este punto en el que al final accedió atender con un médico. Una revisión rápida y la conclusión es algo que yo ya imaginaba: algo se había roto. ¿Lo peor? No sanará solo. Se necesita una intervención.

No es algo urgente. Puede caminar. El doctor recetó medicina para el dolor y ahora todo aparenta estar un poco más en orden. Se puede agendar la intervención para dentro de una semana o dos, quizá hasta un mes, pero se debe observar y cuidar que la situación no vaya a empeorar.

Y pues, todos estos eventos terminaron en una situación de mucha preocupación para todos, pero especialmente despertó en mi una culpa extraña que incluso ahora me hunde y me enmudece.

¿Qué es ser un apoyo? ¿Cómo puedo sostener a alguien, aunque sea sólo con la palabra, cuando ni yo misma me puedo calmar? Sé que a mi no me pasó nada directamente, pero la preocupación, la angustia, el estrés...

Casi casi pareciera ser que la que más necesitaba ayuda era yo y no la persona herida. Y esto me da coraje. Que no me pueda sentir fuerte, que no pueda sentirme como un pilar en el que alguien se pueda apoyar.

Me sentía vulnerable y sensible, mis manos sudando y mi ceño fruncido mientras evitaba ponerme a llorar en lo que me explicaban los diferentes procedimientos que se podrían hacer para resolver esta situación. A mi no me pasó nada, pero la angustia y la tristeza me hundieron como piedra.

Me sentí mal conmigo misma. Me sentí culpable.

Y no, no espero nada de escribir esto. Sé que probablemente es sólo una emoción que pasará, que mi perspectiva se verá un poco más positiva y tranquila el día de mañana. Que quizá en la mañana relea estas palabras y me burle un poco de mi necesidad de hacer de todo un drama cuando en realidad debería estar más enfocada en resolver problemas en lugar de seguir generando vórtices de preocupación o estrés innecesarios.

Preocuparme por haberme preocupado tanto al punto en el que sentí que me iba a romper a llorar es una tonteria.

Así fue.

Estoy sensible, cosas pasaron y pues... ahora toca enfrentar la situación y estar ahí, al pie del cañón, intentando apoyar en lo que se necesite y actuando con el corazón a pesar de que no hay mucho más que pueda hacer.  Y supongo que esa es la frustración más grande.

Saber que a pesar de que con todo mi corazón me gustaría evitarle dolor o incomodidad a las personas que amo, no puedo tener control sobre eso. No puedo evitar que alguien resbale. No tengo súper poderes que sanen mágicamente heridas profundas.

Si tuvera el poder de sanar cualquier problema, empezaría por sanarme a mi misma. Porque me siento rota por dentro, aunque sé perfectamente que con el paso de los días me he estado fortaleciendo y mejorando.

Pero llega un punto en donde todo es demasiado. Donde estoy cansada de sentirme siempre al borde de las lágrimas aunque en realidad nada nuevo esté pasando.

Estoy cansada de sentirme tan débil y vulnerable que cuando se necesita realmente que esté ahí para las personas que sí me quieren en su vida, les termino fallando de alguna manera. No quiero fallarle a nadie, empezando por mi misma.

Tengo que cuidar de mi. Ser más paciente. Dejar de reprimirme y regañarme con dureza por cosas insignificantes, como un suéter arruinado. Necesito ser más gentil. Dejar de estarme torturando con escenarios imposibles pensando cosas como: ¿Qué hubiera pasado si en lugar de esto, hubiera hecho lo otro?

Ya estoy cansada. Hoy que me sentí inútil y vulnerable, me di cuenta que estoy harta de sentirme así. Sé que dentro de mi hay una fortaleza que he olvidado pero que no ha desaparecido. Y necesito redescubrirla pronto, porque la vida no se va a sentar a esperar que termine de reconstruirme.

No hay mucho que pueda hacer en estos momentos, más que sincerarme con mis emociones y reconocer que aún hay mucho que tengo que trabajar. Aún hay mucho que tengo que soltar.

Necesito ayuda y no he sabido pedirla. Necesito dejar de culparme por todo, pues en lugar de motivarme o darme fuerza, termino siendo mi primer enemiga, drenando mi energía y señalando errores que sólo yo puedo ver.

Quiero estar bien, para poder ayudar a las personas que quiero.
Quiero estar fuerte, para poder ser un pilar de fuerza para quien pueda necesitarme.
Quiero estar un poco más alerta, un poco más presente, un poco más aquí.

Porque he estado viviendo los últimos meses como muerta en vida y eso no sirve de nada. Sólo me hace daño. Sólo me contamina a mi.

Y ya estoy cansada.

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Comments

( 1 comment — Leave a comment )
SaxoMikoMola
Nov. 6th, 2016 06:14 am (UTC)
"Se nota que te importa y me quieres apoyar. Sólo estando ahí, haces una diferencia".

Estoy seguro de que aquellos que te rodean y te necesitan, saben que cuentan contigo.

Y estoy seguro de que que no estás sola.
No importa si no lo puedes ver. Eso no va a cambiar el hecho de que no estás sola.

Edit: aparentemente soy un inútil que no puede terminar un comment completo.

Ánimo, Monse. Pronto alivio para ti y tus seres queridos, desde el fondo de mi corazón.

Edited at 2016-11-06 06:16 am (UTC)
( 1 comment — Leave a comment )

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makeiri
26 años. Soñadora. Creativa. Parlanchina.
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