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Un mal día

Hoy fue un mal día en muchos aspectos.
Pero lo que más me pesa en estos momentos es darme cuenta que por más que diga, haga o escriba, de nada va a servir.
Hay cosas que no se pueden cambiar, por más que uno luche, llore o se enoje, hay que aceptar que uno no puede cambiar al otro.

Las personas son como son.
Por más que me esfuerce, nadie va a cambiar para escucharme, apoyarme y mucho menos quererme.
Quien me vaya a querer, me va a querer.
Quien me vaya a juzgar, me va a juzgar.

Y a quien no le importe ni madres qué está pasando o porqué me siento tan mal, simplemente no tiene interés and that is the end of that.
Y duele, sí.
Me enoja también.

Me enoja la injusticia. El ego que condena y afirma que tiene la autoridad de cambiar el calendario y la ponderación de la clase simplemente porque así lo quiso de un momento a otro.

Me duele la confianza traicionada, porque le creí a las personas que me dijeron que no había pasado nada. Que no había pendientes o dudas.

Me entristece la decepción.
La oportunidad soñada que se escapó de mis manos y que me dejó con un vacío extraño que no sabía que tenía.
Un vacío que no tengo idea con qué llenar, más que con la esperanza de que algún día podré narrar el día de hoy como una trágicomedia y reírme de mi mala suerte.

Estoy agotada.
Exhausta.
Aún agradecida que un milagro de último segundo me diera la oportunidad de ir a la conferencia, aunque el trato directo ahora sólo sea una oportunidad que realmente nunca estuvo a mi alcance.

Lloré, corrí, volví a llorar y terminé por encerrarme a aceptar la injusticia, la ira y la tristeza. Y ahora me espera una noche sin dormir para estudiar lo que menos tengo ganas de repasar, junto con 4 horas de carga laboral que tengo que reponer a lo largo de la semana, preferentemente sin agotarme al límite.

Y a pesar de todo, creo que lo que más me incomoda de toda esta situación, es darme cuenta que no soy la prioridad que creí era.
Cómo me voy a dar mi lugar si sigo esperando que otros me lo den?
Cómo me voy a valorar si le doy fuerza a las personas que sólo me dicen "suerte, que todo se resuelva" a pesar de que me ven a punto de explotar en llanto?

Creo que la decepción de pensar que contabas con alguien a quien le interesaba que estuvieras bien (spoiler alert: realmente le da igual le cuentes o no) es una de las más feas.

Porque no te sientes importante.
No te sientes querido.

Te sientes sólo una historia más en un mar de drama y de experiencias, restándole valor a lo que eres, sientes o haces.

Y aunque recibí apoyo incondicional de la única persona que movió cielo, mar y tierra para apoyarme, aunque al final sé que todo será nombre de Dios y que las cosas se resolverán un paso a la vez, a pesar de que he reunido de valor a lo largo el día para no encarnar el papel de la víctima y mantener un poco de esperanza...

Al final del día, sólo soy humana.
Y duele.

Duele que haya sido un día con tantas sorpresas poco esperadas que me dejaron helada y triste. Angustiada y frustrada. Triste, decepcionada, desvalorada, humillada y miserable.

Pero es sólo un mal día, no?
Así pasa a veces.

Y no me queda más que levantarme, mentalizarme, prepararme y confiar.
Confiar que no necesito el apoyo de personas que no tienen ni dos minutos de su tiempo para preguntar.
Confiar que con o sin ayuda, lo podré solucionar.
Creer que todo este día sólo será un mal recuerdo que eventualmente podré olvidar. Que eventualmente dejaré atrás.

Lástima que ese día no pueda ser hoy.

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makeiri
26 años. Soñadora. Creativa. Parlanchina.
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