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NaNoWriMo - Day 25

25 de noviembre de 2014

Hay diferentes tipos de llantos.

Está el llanto de molestia, ese en donde salen un par de lágrimas que rapidamente escondes o quitas de tu cara, procurando que nadie note que hubo lágrimas en tus ojos para empezar.

Está el llanto de rabia, ese en el que experimentas tanto enojo que la ira te imposibilita poner atención siquiera a sí alguien ha notado que estás llorando o no. Poco te importa lo que piensan o vean los demás. Tu ira nubla el mundo a tu alrededor, liberando lágrimas que puedes ignorar sin sentirte avergonzado.

El llanto que todo mundo suele asumir que es el que estás teniendo cuando por una u otra razón te encuentran en pleno maratón de lloriqueo, es el de la tristeza. Desde niños nos enseñan a representar la tristeza con una carita triste de cuyos ojos caen grandes lágrimas por ambos lados. Pero en mi caso, el llanto de tristeza es uno de los más silenciosos. Normalmente cuando lloro de tristeza, lo suelo hacer de noche, cuando ya estoy acostada en mi cama. Es cuando estoy en plena oscuridad y sola con mis pensamientos que me dejo llevar por mis emociones o sensaciones de profunda tristeza, añoranza, soledad... En fin. La tristeza puede resultar de diferentes escenarios y combinación de emociones, pero para mi siempre es un proceso que experimento sola.

El llanto más común, al menos para las personas controladoras y exigentes como yo, es el de la frustración. Cuando siento que por más que hablo con alguien o intento transmitirle lo que siento o pienso.... al final, cuando el resultado equivale a haber tenido un monólogo prolongado, me salen lágrimas de frustración. Creo que es una mezcla extraña de enojo y de tristeza, supongo. También me frustro cuando mis palabras suelen ser interpretadas de maneras tan crueles y retorcidas que me da miedo la manera en la que alguien podría llegar a pensar que pienso. Me frustra no poder comunicarme con las personas que quiero con claridad. Me frustra lastimar a las personas que amo.
Me frustra que Miyano Mamoru no venga a dar conciertos a México.

Pero también están los llantos de alegría. Cuando las lágrimas llegan en montones, nublando tu vista y tal vez otros sentidos, pero eso poco te importa en el momento porque lo que estás sintiendo es mucho más importante que cualquier otra cosa.
Cada concierto de Mamo al que fui, lloré de alegría. De agradecimiento.
Poder estar rodeada de personas que comprendían lo maravilloso que era el ser humano que estaba ahí, al frente de nostros, cantando o compartiendonos sus proyectos a futuro u ocurrencias durante la preparación del concierto que nos estaba ofreciendo con toda su dedicación y cariño...
Cómo no llorar?

Tal vez también fue el darme cuenta que estaba escuchando las canciones que había puesto en loop infinito a lo largo de años.
Canciones que me habían acompañado en momentos de alegría y enamoramientos, canciones que me habían consolado en momentos estresantes, de miedo, de duda, de soledad, de miedo...
Creo que eso también podría considerarse como el llanto de shock. O algo equivalente.

También está el llanto de malestar o dolor, que es la manera en la que los bebés y algunos niños no berrinchudos transmiten su incómodidad, dolor o malestar a sus preocupados padres.

Tengo una micro historia sobre ese tipo de llanto.

Cuando era una bebé (lo sé, es díficil imaginar que alguna vez esta adulta berrunchuda fuera indefensa, pequeñita y frágil) mis padres tuvieron la fortuna de traer a este mundo a una niña que era bien portada. (Spoiler Alert: Not the case anymore, pero al menos puedo decir que en algún punto de mi vida fui una niña obediente y el sueño de toda pareja joven.)

Era calladita, quietecita y tranquila.
Claro, como todos los bebés, lloraba cuando tenía hambre, frío o necesitaba un cambio de pañal (que por cierto, tuve eque obligar a mis padres a comprarme pañales de marca Pampers, porque los pañales genéricos dañaban mi piel sensible. Mi piel siempre ha sido delicada, esl algo con lo que nací y que, lamentablemente, sigue afectando mi día a día)


Un día, mi madre, que siempre había sido buena para descifrar lo que mi llanto quería transmitir (ya sea "Mami, tengo frio" o "Mami, tengo hambre") se encontró con  el dilema de tener una Monse ya alimentada, cambiada, bañada y puesta en cuna que no dejaba de llorar.
No me puedo imaginar la frustración de una madre que no sabe qué es lo que está afectando su retoño, pero por la simple manera en la que salían mis lágrimas y movía mis brazos, mi madre sabía que yo estaba incómoda.

Estuve llorando un par de horas sin descanso (Sí, eso de ser drama queen es algo con lo que nací también. Qué puedo decir? Tengo muchos talentos innatos escondidos por ahí) hasta que mi madre decidió volver a cambiarme de ropa, sólo por si acaso.

Cuando me levantó de la cuna, notó que dejé de llorar.
Pero cuando me volvió a acostar en la cuna, el llanto regresó.

Y mi madre siempre ha sido algo así como un detective secreto (favor de no difundir este secreto a las redes sociales o a las masas en general) así que usando su lógica Sherlockesca, procedió a revisar mi espalda.

Resulta que se me había caído un arete y se me estaba clavando la parte picudita en mi espalda.
Y mi piel siendo lo nena, extremadamente sensible y delicada que es, estaba toda roja y adolorida.

Mi mamá, cuando me contó esta historia la primera vez (porque me la ha contado un par de veces) me pidió disculpas por no haber comprendido de una forma más rápida lo que yo le estaba tratando de dar a entender.
El simple hecho de que no se hubiera DESESPERADO conmigo es razón suficiente para apluadirle, he de creer.
Más allá de eso, tuvo la paciencia para no sólo considerar mi llanto como ruido.
Con amor y preocupación, escuchó con cuidado y observó, buscando comprender el significado detrás de mi llanto.

Y eso es algo que me gustaría poder dominar algún día.
Comprender el significado detrás de las lágrimas de las personas que amo.
Sé que muchas veces puede que el llanto llegue sin razón aparente, o que no siempre se necesita una razón para llorar.
Pero cuando SI hay razón, cuando sí hay un mensaje detrás... me gustaría estar en sintonía lo suficente como para poder comprendar a pesar de que no se intercambien palabras.

Pero... en definitiva me hace falta mucho para llegar a eso.
Especialmente por lo mala que soy interpretando el tipo de llanto que menos conozco.

La clase de llanto que menos conozco, y que sin embargo suele ser el más común (al menos entre los hombres) es el LLANTO INEXISTENTE.
Ese llanto que es pero que nunca ese expresa.
El llanto que se reprime.
El llanto que se esconde.
El llanto que te frena, te limita, te encierra, te entumece.
Mi madre, siendo psicóloga y eso, siempre ha defendido que mi hermana y yo podamos llorar con libertad cuando llegan las ganas de llorar, incluso cuando no entendemos porqué.

Siempre he pensado que es cuestión de educación eso de tener inculcado que llorar no sólo es algo saludable y necesario, sino un medio de expresión que no debe de causar ningún tipo de verguenza, porque no hay nadie más valiente que aquél que enfrenta sus emociones por lo que son.

Pero también creo que tiene mucho que ver la personalidad de la persona.
Porque a pesar de que Marina y yo fuimos educadas para nunca sentirnos avergonzadas por llorar (sin importar las circunstancias o el tipo de situaciones que se pudiera presentar) la única que se siente con la libertad de llorar de manera frecuente soy yo. Marina es más reservada. De hecho, creo que puedo contar con los dedos de mis manos la cantidad de veces que la he visto llorar LLORAR en mi vida.  .

Y yo?
Bueno... yo lloro siempre. Por todo.
Creo que si puedo escribir TANTO sobre diferentes tipos de llanto es porque.... tengo bastante experiencia en la materia.

Hay una razón detrás de mis palabras.
No decidí de repente empezar mi entrada con una oración que no tiene fundamentación alguna.
Digo, eso de "Hay diferentes tipos de llanto" no es exactamente la manera más cálida o positiva de iniciar una entrada de NaNoWriMo.
Pero es algo sobre lo que quería escribir hoy, porque me tocó ver un llanto que me dejó en un loop de pensamiento sobre el diferente tipo de lágrimas que existen.
Si hay alguien en este mundo que es experta en ser chillona... definitivamente me considero una excelente candidata.

Mi padre siempre me ha dicho que es una mala combinación.
Mi carrera y mi extrema sensibilidad y soltura para ponerme a llorar no son exactamente un winning combo.

De hecho, la última vez que le acompañé al cine... se frustró un poco conmigo al ver que ya era un mar de lágrimas con sólo estar media hora inmersa en la historia que estaba observando.

Pero quiero creer que más que una limitante o una desventaja, es algo que me puede ayudar.
Que puede ayudar a otros.

Así que procuraré honrar mi sensibilidad y no sentirme avergonzada por la cantidad infitinita de lágrimas que he llorado, sin importar el tipo de llanto que haya sido.

Sé que estoy increíblemente retrasada con NaNoWriMo, pero tengo que ponerme a estudiar Procesal Fiscal.
Espero mañana poder escribir un poquito más para compensar mi falta de palabras los últimos días.

Limón me hizo un dibujito muy especial para demostrar su apoyo a mis estudios:

limon


Personalmente, me encantó.
Especialmente por los lentes, jeje.

En fin. Hora de seguir estudiando.
Un paso a la vez.

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makeiri
25 años. Soñadora. Creativa. Parlanchina.
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