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NaNoWriMo - Day 10

10 de noviembre de 2014

Estimado lector, vamos a hacernos un favor.
El día de hoy, ignore mis palabras.

Esto que escribo no creo que brinda algún beneficio a nadie. De hecho, creo que tendrá el efecto contrario a hacer un bien.

Mañana, si Dios quiere, tal vez pueda escribir sobre recuerdos de la infancia, descubrimientos interesantes o lecciones de la vida.
Pero hoy no.

Realmente lo que tengo que ofrecer hoy no es nada bueno.

No me encuentro en mi mejor estado mental ni emocional. Siento un nudo en mi garganta y la única manera en la que me siento un poco mejor es ponerme a escribir sobre esta mezcla de emociones que me derrumba y me deshace de formas que no puedo explicar.

Dudé si lo más sabio era escribir el día de hoy, considerando mi estado emocional, pero llegué a la conclusión de que quiero ser sincera con mi proyecto. Quiero ser sincera conmigo misma.

Así que lo que escribiré hoy lo publico, como todo lo demás que he escrito y compartido antes.

Tal vez, dentro de toda estra tristeza y toda esta decepción haya una joya escondida que aún no puedo ver pero que eventualmente podré apreciar. Tal vez, sólo tal vez, dentro de unos años pueda leer estas palabras y comprender que esto no era más que un paso más que me acercaba a donde tenía que estar.

Sólo me queda contener la respiración y pasar por este proceso por lo que se siente que es la enésima vez.
De nuevo me encuentro dando un clavado a un dolor que no se compara con ninguna clase de caída.

De nuevo me enfrento a una despedida que pensé que nunca llegaría y que me deja helada, parada en medio de un ciclo que no tiene principio ni fin.

Estoy atrapada. Atorada en expectativas que sin querer formé y que hoy, de nuevo, tengo que aceptar que no se llegarán a cumplir por más que luche o levante mi espada.

No hay porqué luchar cuando las cosas no quedan en tus manos.

Antes podía ser eternamente terca. Desgastarme hasta el olvido con tal de saber que luché hasta el final por aquello en lo que tenía fe.
Y creo que el momento más díficil que he tenido que sobrellevar ha sido el instante en el que perdí fe en mi misma.

Lo que voy a escribir a continuación no es un grito de ayuda. No es un llamado por atención.
Lo que voy a escribir es algo que pasé y algo que marcó un antes y  un después en mi vida.
Es un reflejo de lo muy bajo que llegué a caer y lo muy mal que me sentía conmigo misma.

Después de que regresé de Japón, mi corazón estaba inseguro.
Tenía duda sobre lo que quería hacer y con quién quería hacerlo.

Aún estaba dolida por una relación de amistad enfermiza que había terminado en un acto desesperado de la otra persona de tener la razón y conocer cada detalle y cada secreto de mi vida, incluso cuando se trataba de cosas que NO tenían nada que ver con él.
Me pesaba la idea de tener que volver a a acomplarme a una rutina que ya soñaba olvidada.
Me desesperaba volver a tener que ponerme máscaras para el día a día, pretendiendo que todo estaba bajo control y que todo estaba "bien" mientras que por dentro sentía una profunda tristeza, tanto por la "muerte" de mi amistad como por la despedida a medias que tuve que experimentar al irme de la tierra del sol naciente.

Y a pesar de todo eso, hice mi prioridad llegar con la verdad en la boca a pesar de lo dolorosa que esta pudiera llegar a ser.

Casi todas las personas que conozco me han dicho que cometí un grave error al llegar y ser absolutamente sincera.
"A veces hay cosas que te tienes que guardar" me dicen.

Pero yo ya no quería guardarme nada.
Por haber guardado cosas, había entrado en un conflicto existencial que había puesto en jaque quién consideraba ser y porqué.

Lo que hice pudo haber sido muy estúpido.
Pero yo no quería manipular a nadie para que pensara que era alguien que no era.

Durante mi viaje a Japón aprendí que antes yo juzgaba con facilidad a las personas. No fue hasta ponerme en sus zapatos que me dí cuenta que cada quién hace lo que hace por una razón.
Nadie quiere andar por la vida jodiendo a las personas que ama.
Estamos haciendo lo mejor que podemos, de una u otra forma.

Y al menos mi corazón se queda tranquilo, porque yo sé en lo más profundo de mi ser que en ningún momento actué con intención de joder a alguien.
Me dejé llevar por mis emociones, hice berrinches y desplantes, me ahogue en culpa y luego me paraba firme afirmando que no me arrepentía de nada de lo que había pasado...

Y esa es la verdad.

Cada acto, palabra y sentimiento que he experimentado no lo modificaría en lo absoluto.
Me ha ayudado a crecer.
Me ha ayudado a conocerme.

Y sobre todas las cosas, me ha enseñado a PERDONARME.

Pero a pesar de todo esto, hace semanas me sentía tan mal conmigo misma que empezaba a plantearme la idea de simplemente ya no estar más.

A pesar de que sólo comenté esto con algunas personas, nadie se asustaba tanto escuchandolo de mis labios que yo misma.

Quería desparacer. Quería morir para ya no identificarme más con mi nombre, mi cara o mi culpa.
Quería soltar todo y disolverme con el tiempo, dejar de ser la decepción que hirió a tantas personas que amaba tanto.

Mi familia lo tomó como un llamado de auxilio extremo. Creo que les quité el sueño en más de una ocasión.
Y mi culpa si triplicaba, porque SABIA que a pesar de que herir a las personas que quiero era lo último que queria hacer, justamente ahí estaba yo, torturandoles con mis palabras descabelladas de simplemente ya no querer estar ahí.

Era un círculo vicioso donde peor me sentía y más dolor ocasionaba a las personas que me rodeaban.
Pensé en dejar de abrirme y de estar rodeada de personas porque lo único que estaba ocasionando era ser un mal para los demás.
Estaba harta de todo.
No quería saber ya nada.
Solamente quería dejar de existir, dejar de estar, dejar de pensar.

El 12 de Octubre, escribí en mi diario lo siguiente:

"Ya no se que mas hacer.
Aunque salen lagrimas de mis ojos no me puedo soltar a llorar como me gustaria.
Me siento inutil, estupida, torpe, infeliz, no suficiente, basura.
Basura.
Cometi un error y nadie me perdona por ello.
Perdi a mi novio y a mi mejor amigo en menos de un periodo de un año.
Fui engañada por alguien a quien deposite mi confianza ciegamente y de forma estúpida.
No me siento motivada por nada.
No me siento suficiente para nada.
Veo a mis compañeros de la carrera empezar a graduarse y me siento absolutamente perdida y retrasada.
Y estoy harta de todos.
Nadie me acepta.
Nadie me quiere en realidad.
Son más grandes sus miedos y dudas que su cariño por mi.
Yo me podría ir mañana sin dejar nada en este mundo.
Nada de valor.
Nada que tenga sentido.
Nada que ayude a nadie.
Mis amistades más cercanas se han alejado.
El brillo de mis ojos se ha apagado.
Y yo solo soy basura.
Solo soy un fantasma en vida.
Un reflejo vago de lo que alguna vez fui, pero con el tiempo y con la culpa se ha deterioridado a mi.
Todo mundo tiene un reclamo.
Todo mundo tiene una idea de que no debí haber pensado o actuado de tal o tal forma.
No tengo motivación alguna.
Y yo solo me quiero morir a veces y lo odio.
Odio sentirme así.
Y aunque suena exagerado, aunque sé que realmente nunca llegaría a un punto en donde intentara tomar mi vida, a pesar de eso...
Más de una vez ha pasado el pensamiento por mi cabeza.
Esta idea de que no puedo ser perdonada se ve reflejada en mi día a día.
Y ya no sé que más hacer.
No sé con quién más hablarlo.
Solo soy alguien que lastima a las personas que le rodean.
Solo soy veneno.
Mentiras.
Máscaras.
Solo soy por un rato.
Porque nadie me tolera.
Nadie me aguanta.
Nadie me quiere lo suficiente como para quedarse, en las buenas y en las malas.
Nadie está dispuesto a enfrentar mis demonios, porque todo mundo me tiene miedo.
Y los entiendo.
Si pudiera darme la vuelta, yo también lo haría.
Pero vivo conmigo.
Y no queda nada más que hacer.
Nada más que decir.
No tengo palabras para nadie.
Sólo para mi.
Sólo para mis ojos.
Y aunque estas palabras fueran descubiertas por alguien, no le aportaría nada.
No ayudaría a nadie.
Estas palabras no sirven para nada más que para desahogar esos pensamientos y sentimientos que me han estado carcomiendo por dentro los últimos días.
Y no hay nada más que pueda hacer al respecto que enfrentar estos sentimientos y procurar perdonarme, a pesar de ser tan basura.
A pesar de ser tan venenosa.
No sé qué más hacer.
No sé a donde más dirigirme.
Solo me queda la oración.
Solo me queda Dios.
Y solo me queda esperar que las cosas mejoren, poco a poco.
Por más díficil que sea para mi aceptar esta realidad que me rodea, no puedo evitar sentir que me estoy fallando por pensar como lo hago.
Pero tampoco estoy tan sorprendida.
Siempre le fallo a todos de una u otra manera."

Esto fue hace menos de un mes.
Realmente me sentía desesperada. Frustrada. Sola.

Y entences, como si por arte de magia se dieran las cosas, decidí dejar de encerrarme tanto en mi cuarto a llorar y salir a hablar con las personas que tanto extrañaba.

Empecé a ir a visitar a mi mejor amiga del alma durante sus horas libres.
Y aunque ella está ocupada con sus proyectos y pendientes, mi corazón tomaba una bocanada de aire fresco cada vez que la veía sonreír por verme llegar.
Fue entonces que me permití abrirme con ella de nuevo.
De un momento a otro, de repente me encontré llorando como nena mientras ella me escuchaba y me pasaba kleenex con los cuales secar mis lágrimas.

Y después de escuchar de sus labios las únicas palabras que me habían hecho falta por tanto tiempo despertó en mi el deseo de volver a ponerme de pie y de soltar todas esas ideas auto destructivas y poco amorosas que me habían estado rodeando los últimos meses.

Había hecho mi culpa real.
Me había tragado el papel de la mala de la película, aquella sólo hacía el mal a aquellos que la rodeaban.

Pero eso no es cierto.
Eso nunca ha sido cierto.

Sé que me falta mucho.
Y sé que puedo ser muy egoísta, orgullosa, manipuladora y enojona.

Pero sé que debajo de todo eso que no soy yo, hay un corazoncito que sólo anhela hacer el bien y brindar al mundo una fuente más de luz y alegría que inspire a otros a buscar su propia fuente de inspiración.

Tal vez he cometido muchos errores en la manera en la que me expreso cuando estoy enojada, pero al final siempre termino cediendo al deseo de estar en paz.

Es decir...qué puede ser más importante que estar en paz?
Es la palabra que más añoro últimamente.
Se ha vuelto mi palabra estrella.

Desde que inició Noviembre, me sentía un poco más plena.
Me sentía como la yo que me gustaba ser y que reconocía como mi verdadero ser.
Poder compartir con nuevas amistades música, risas o comentarios...
Escribir hasta que ya no se me ocurría nada más qué incluir en mis entradas de NaNoWriMo me mantenía inspirada, incluso en los días lluviosos...
Sentirme reconocida, amada, importante...
Todo esto me nutría de una manera que me ayudó a soltar definitivamente esas ideas auto destructivas y dolorosas que había estado adoptando los últimos meses.

Hasta me sentía honrada y feliz de ver que había personas que se tomaban el tiempo para leer lo que tenía que escribir, por más extraña que fuera. Por menos sentido que tuviera!
Qué honor saber que lo que escribo tiene valor para alguien más!
Qué gusto saber que mi esfuerzo y mi avance no es sólo para mis ojos, sino que otras personas están al pendiente de que vaya a tiempo con mi cuota de palabras día a día!

A pesar de que anoche me desvelé por estar platicando con mi prima hasta la madrugada, a pesar de que me tuve que levantar a las 5 de la mañana para despedirme de ella y darle un último abrazo hasta la próxima vez que nos encontraramos, a pesar de que me quedé dormida de nuevo  y me perdí la oportunidad de ir a comer tacos con un amigo que he aprendido a apreciar mucho las últimas semanas...

Me sentía muy feliz y motivada.
Le escribí a mi mejor amiga para preguntarle por donde andaba, porque quería compartirle un poco del pastel que sobró el día de ayer.
Hacía planes de escribir una historia corta para mi NaNoWriMo el día de hoy, una historia de magia y sueños y realidades alternas.

Y justo cuando estaba felizmente terminando de preparar una rica sopa de estrellitas, me llegó un email.
10 líneas.

Suficiente para quitarme el apetito.
Suficiente para hacerme romper en llanto.
Suficiente para deshacerme y rehacerme en fracciones de segundos.
Suficiente para hacerme reconocer de nuevo, dentro de mi, esa sensación de culpa y de auto odio que pensaba olvidados.

"Lamentablemente no hay nada mas que yo pueda hacer al respecto de todo....
Tus acciones como las mias, las he visto como acciones egoístas y crueles. ...
Una disculpa por no haberte valorado suficiente como para haber hecho algo al respecto sobre mis sentimientos hacia mi y los demas, y por no considerarte a futuro.... ''

Mi primera sensación fue enojo. Mucho enojo.
Qué tanto trabajo cuesta tener el valor de hablar las cosas cara a cara?
Acaso soy la UNICA en este mundo que piensa que cosas así es mejor decirlas de frente?

Y después del enojo, la decepción.

Pensé que tal vez había alguien en este mundo que pudiera valorarme como quién soy, con todo y esas estúpidas imperfecciones que yo también llego a odiar en ocasiones pero que irremediablemente forman parte de mi.
Pensé que era suficiente como para que alguien (o más bien, esa persona) pudiera hacer a un lado sus ideas y reconociera que en mi no queda nada mas que la intención de estar en paz.

Pero no fue suficiente.
De hecho, nunca ha sido suficiente para nadie.
Al final todo mundo se desespera conmigo.
Todo mundo se harta de mi.

Incluso mi mejor amigo, que juraba que sería el padrino de mis hijos, terminó por salir de mi vida como resultado de verme sin una pizca de compasión.
Y si no fuera por el hecho de que yo soy yo, tal vez yo misma me hubiera abandonado desde hace rato.

O tal vez no.

No.

No soy la clase de persona que abandona a alguien más sin abrir la puerta al perdón.
Claro, yo también me enojo. Yo también me ofendo.
Soy humana.
Estoy aprendiendo.

No pueden esperar de mi que siempre tenga la respuesta perfecta en mi punta de la lengua, porque no es el caso.
Pero lo que si sé, en lo más profundo de mi ser, es que después de que se me pasa el coraje siempre queda lo único que importa y que es real: el amor que siento por la otra persona.


Así que en lugar de contestarle el correo con la cantidad infinita de palabras hirientes u ofendidas que me pasaron por la cabeza, decidí mejor ponerme a escribir mi NaNoWriMo para liberar toda esa tensión y esa tristeza que aún me desborda y aún me hunde.

Pero que al menos tiene forma, tiene sentido, tiene un toque de luz y de aprendizaje dentro de todo este mar de confusiones.

No voy a contestar ese correo porque no tengo nada bueno que decir.
Antes no dejaba que pasara ni media hora sin respuesta cada palabra que me dirigian las personas que me importan.
Pero he aprendido a ser paciente.

Y no es por ellos, es por mi.

Si quiero dejar de ser la clase de persona que hiere a los que más quiere, tengo que empezar por encontrar esa templanza que me mantiene firme en la única realidad que importa y que me motiva a querer salir adelante.

No tengo palabras exactas para describir esto que me está tocando vivir, pero sin duda alguna es una especie de aprendizaje que me ayudará mucho a definir la clase de persona que quiero ser y la clase de cosas que quiero compartir con el mundo.

Lamentablemente, hoy mis palabras están llenas de dolor y de tristeza.
De pesadez y de soledad.
Porque a pesar de que sé que hay personas que estarían dispuestas a escuchar lo que tengo que decir del tema, la verdad de las cosas es que no queda mucho que decir.

Estoy muy triste.
Estoy muy decepcionada.
Pero también me siento un poco más fuerte.

Y mantengo plena fe que eventualmente, alguien que me vea, me valore y me tolere, a pesar de todos esos demonios internos y esa desesperación que me caracteriza, llegará y estará dispuesto a compartir esta aventura llamada vida conmigo.

Sigo esperando.
Me estoy preparando para ese momento.

Al menos ahora sé que estoy un paso más cerca a encontrarme.

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Comments

( 1 comment — Leave a comment )
sakuraroad
Nov. 11th, 2014 02:08 am (UTC)
Se que tal vez no hay palabras o acciones que ayuden a borrar por completo todo ese dolor y culpa que sientes, pero si puedo hacer que te sientas aunque sea un poquito mejor entonces lo haré.

Jamás he estado en una situación como la tuya, pero debe ser horrible el abrirse completamente con una persona, y después de convivir y compartir tantas cosas, esa persona se de por vencida. Pero a pesar de que esa persona se rindió tú NO lo hiciste.

Te admiro por que enfrentaste la situación como POCOS. Te diste cuenta de tu error, lo afrontaste, y has hecho mucho para enmendarlo, y eso para mi vale MUCHÍSIMO.

Y si, tal vez y tengas defectos y aveces te equivocas, pero ¿Quién no? Tu misma lo dijiste, eres humana, y como humana, tú tienes TODO el derecho de equivocarte. Si la otra persona no quiere ver más allá de ese error, no dejes que eso te quite tu felicidad. En ti no quedó el tratar de arreglar las cosas. No te puedo prometer que de la nada ya no sientas todo ese huracán de sentimientos, pero te puedo decir que pase lo que pase todo va a estar bien...

ERES MARAVILLOSA.

Tú a mi me cambiaste la vida, aun y cuando ahorita no se para donde moverme, o que es mentira o que es verdad, me diste un motivo para luchar, para seguir adelante, y eso JAMÁS se me va a olvidar. Aún y cuando no te vea seguido (y quisiera hacerlo tbh). Hoy y para el resto de mis vidas tienes un hombro en dónde apoyarte.

Me basto 1 segundo de conocerte para ver lo mucho que vales la pena. Eres bellísima, lindísima, kawaiísima, todos los adjetivos mas lindos terminados en ísima. Además tienes un cabello genial, ojos hermosos, una voz que si pudiera la guardaría en un frasquito para oírla cuando quisiera, además de que eres buena amiga, sabes escuchar, das buenísimos consejos y te gusta el sensual de Miyano Mamoru.

No dejes que ese error eclipse toda esa luz que eres. Miyano te quiere ver feliz, tu familia te quiere ver feliz, tus amigos te quieren ver feliz, el gato google te quiere ver feliz, yo te quiero ver feliz. :3 Sonríe y sigue escribiendo tus experiencias llenas de hamburguesas, alpacas suavecitas y emociones.


p.d. Miyano Mamoru is extremely sensual.

Edited at 2014-11-11 02:21 am (UTC)
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makeiri
26 años. Soñadora. Creativa. Parlanchina.
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