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NaNoWriMo - Day 8

8 de noviembre de 2014

Hoy fue un sábado relajado y tranquilo.

Hacía tiempo que no me sentaba a ver uno o dos videos de Cry (su nombre de usuario en Youtube es Cyroatic y definitivamente es el youtuber que más disfruto ver jugar... cualquier cosa. Y no, no lo digo solamente porque su voz me parece increíblemente épica, me gusta su personalidad y la manera en la que narra o lee las cosas en general) y ya que acabaron examenes parciales, decidí consentirme un poco y ver qué había de nuevo en su canal.

Fue gratificante ver que había subido un nuevo video de una hora aproximadamente. El juego se llama "A Bird Story" y fue hecho por la misma persona que había escrito y dirigido "To The Moon", uno de mis juegos favoritos de todos los tiempos.

(Debo de admitir que a veces me da por escuchar la música del juego y me da un poco de nostalgia, porque compartí ese juego con alguien que quise mucho pero que ya no forma parte de mi vida).

Este nuevo juego trata sobre la historia de un niño... y.. uhm... un pajarito.

He aquí el video en cuestión:



(WARNING: Lloré al ver esto. Then again, soy extremadamente sensible y me identifico mucho pero.. uhm.. sí. Es una hermosa historia. Realmente le recomiendo a personitas que tengan tiempo libre que se compren el juego o vean el Playthrough. Es bello.)

Ver esta historia me hizo recordar algunos momentos significativos que he tenido con aves que he rescatado de una u otra manera.
Así que el día de hoy escribiré sobre eso.

La primera vez que tuve contacto con un pajarito rescatado fue cuando tenía aproximadamente 6 años y no lo rescaté yo.
Mi tía Natalia (que no tendría más de 12 años, he de creer) fue quién había recogido el pajarito, que se había caído del nido.
Sorprendentemente, pajarito se encontraba relativamente saludable. Tenía una alita un poco lastimada y su patita estaba doblada, pero fuera de eso comía bastante bien y tomaba mucha agua.

Recuerdo claramente que Pajarito vivía en una caja de zapatos. La tapa de la caja tenía agujeritos que Natalia había hecho con unas tijeras pequeñas para que pajarito no se llegara a sofocar y que pudiera respirar tranquilamente. No recuerdo cómo, pero Nat había hecho una camita de tela en la que pajarito dormía. Sus platos de comida y de agua eran unas tapas de refresco.
Y dentro de la caja, Nat había dibujado ventanas y muebles para que la casita del pajarito no se sintiera simplemente como una caja de zapatos cualquiera.

Podríamos decir que Pajarito vivía en la Suite "Caja de Zapatos de Lujo"

Porque yo aún era muy pequeña, no me dejaban tratar al pajarito sin supervisión. (Y entiendo, el pajarito estaba lastimado y cualquier movimiento brusco probablemente hubiera empeorado su situación.)

Al final no me enteré si Pajarito tuvo una recuperación exitosa o no, porque estaba de visita sólo por una semana y nos fuimos de la Ciudad de México antes de que se definiera qué sería de Pajarito finalmente.

Más de una ocasión he considerado preguntarle a Natalia qué le pasó al pajarito, pero después de pensarlo un poco decido no preguntarle nada al final. Porque? Simplemente para poder mantener la idea de que Pajarito tuvo una recuperación plena y eventualmente pudo dejar su caja de zapatos deluxe.

Después de ese primer contacto con un pajarito lastimado, hubo una segunda ocasión en la que me tocó ver un pajarito rescatado en la casa de mi abuelita.

Fue años después. No podría decir con exactitud qué edad tenía yo en ese entonces, pero si puedo decir que recuerdo PERFECTAMENTE cómo sucedió el incidente que ahora conocemos en la familia como el "Pajarito Milagro".

Iniciaré por el principio. *ahem*

El día anterior a que llegaramos de visita, mi abuelita encontró un pajarito en la calle que por más que intentaba, no podía emprender vuelo.

La zona en la que vive mi abuelita tiene muchos gatos y perritos que salen a pasearse por la calle, así que mi abue pensó que la única manera de asegurar la superviviencia de Pajarito 2.0 sería llevarlo a casa y dejar que con el tiempo sanara su alita.

El único problema es que en ese entonces en la casa de mi abuelita ya había dos gatos que vivían ahí. Además de eso, había dos perritas que vivían en el jardín.

Entonces mi abuelita decidió poner a Pajarito 2.0 en el baño del segundo piso. Le avisó a todas las personas que vivían en la casa que había un pajarito en el baño y les pidió que PORFAVOR mantuvieran la puerta cerrada para asegurar que ninguno de los gatos fuera a dar con el pajarito y uhm.. comérselo.

Siguiente día, llegamos nosotros de visita. Marina (en ese entonces de tal vez unos 8 u 9 años?) entró al baño del segundo piso y se llevó una gran sorpresa al encontrarse con el Pajarito.
Yo recuerdo perfectamente estar en el cuarto de al lado. Escuché lo siguiente:

Pajarito: PI PI PI PI PI PIO
Marina: UN PAJARITO
Pajarito: PIPIPIPI
Abuelita: (desde el piso de abajo) Oh! Cierto! Marinita, hay un pajarito en el baño. No te preocupes, no te hará daño.
Marina: OK!
Pajarito: PIPIPI PI PI


Y de repente, el pajarito dejó de hacer ruído. En el momento no pensé que fuera nada raro. Mi abuelita hizo el llamado para decir que la comida estaba lista, así que toda la familia nos reunímos en la cocina.

Fue entonces que Marina entró triunfante a la cocina con una sonrisa que nunca voy a olvidar. Se veía demasiado orgullosa de sí misma.

Marina: No se preocupen familia! Ya liberé al Pajarito!
Todos: ....
Marina: Si, le enseñé donde estaba la ventana y lo motivé a volaaar!
Abuelita: Que hiciste qué cosa???
Marina: Tomé al pajarito y lo saqué por la ventana.
Abuelita: Pero.. pero el pajarito no podía volar!

-Pausa dramática-

Perritas en el jardín: ADHSJADGASD WUUF WUFFFF
Pajarito: PIPIIIPIPIPIPI
Todo mundo: AHHHH!

-Sale toda la familia desesperada al jardín-

Al salir al jardín pudimos ver que:

A) Pajarito había sobrevivido la caída desde el segundo piso
B) Pajarito saltaba como loco
C) Pajarito estaba siendo perseguido por las dos perritas
D) Pajarito se encaminaba a los rosales de mi abuelita a buscar refugio.

Alguna vez creo que me quejé de que las rosas tuvieran espinas, pero en ese momento decidí que las rosas eran perfectas tal y como eran. Fue gracias a las espinas que las perritas no se acercaron más y que Pajarito logró sobrevivir.

Me acerqué a recoger a Pajarito porque yo era la única que podía alcanzarlo con mis manos delgaditas. Sin embargo, Pajarito salió saltando y entró por su propia cuenta a la casa.

Todos respiramos con alivio al ver que Pajarito estaba de nuevo bajo techo seguro y lejos de las perritas. Estabamos en el proceso de entrar a la casa cuando DE LA NADA apareció Cuca (la gatita de mi tía Natalia de aquél entonces) y vi CON LUJO DE DETALLE el momento en el que la gata se abalanzó y DE UNA SOLA MORDIDA se tragó al pajarito entero.

No puedo empezar a describir la experiencia tan traumante que fue ver a un pajarito ser tragado entero. El gato volteó a verme y podía ver que tenía un par de plumas que se le salían del hocico.

No pude moverme. Estaba en shock.

Y fue JUSTO en ese momento que Maye (que se había lastimado un pie o una pierna un par de días antes a todo esto) llegó a salvar el día. Traía muletas, así que sin siquiera pensarlo dos veces, usó la muleta para darle al gato un gran POKE! (Los pokes son poderosos. Nunca pongan en duda el poder de los pokes)

El gato se quejó, abriendo su boca. Y poop! Salió pajarito, vivo, entero... y lleno de saliva gatuna.

Sin pensarlo dos veces corrí y tomé al pajarito en mis manos.

Creo que nunca se me va a olvidar la sensación de tener el pajarito en mis manos, sintiendo cómo estaba temblando ligeramente y cómo su corazoncito palpitaba al mil por hora.
En ese momento lo sentí frágil y vulnerable, pero supe que ese pequeñito estaba vivo porque realmente había luchado y saltado por su vida. Era un pajarito fuerte.

Estamos hablando de un Pajarito que sobrevivió:

1. Una caída desde el segundo piso de la casa de mi abuelita
2. El ataque de dos perritas cazadoras
3. Ser comido por un gato a pesar de que técnicamente fue devorado

Después del momento de estrés y de tensión, todos nos reímos al recordar cómo fueron pasando las cosas. La única que no estaba riendo con los demás era mi hermanita. Marina lloró mucho esa vez (aún recuerdo a mi abuelita abrazandola para calmarla y asegurarle que el Pajarito estaba a salvo) porque se sentía culpable.

Yo realmente no veía porqué se sentía culpable. Ella pensó que le estaba haciendo un favor al parajito al lanzarlo por la ventana. (Y sí, lo admito. No puedo escribir eso sin sonreír un poquito porque me suena demasiado chistoso ahora.)

El pajarito milagro se recuperó y tuvo un final feliz. Llegó el día en el que le vimos volar de regreso a un nido donde fue recibido con muchos PIPIPIPI de quienes asumimos eran su familia. Yo me mantuve cerca del árbol un par de horas para asegurarme que no fuera a ser rechazado por la sociedad de pajaritos por oler a humano o saliva de gato, pero Pajarito se veía sano y feliz.

Así que... fue un bonito final para ese Pajarito.

Hubo otro pajarito que intenté rescatar ya estando en la universidad. María (una de mis mejores amigas de la carrera) y yo habíamos salido por unos taquitos y nos encontramos al pajarito en plena calle. Al momento de verlo realmente pensé que estaba muerto.
Pero al acercarnos pudimos ver que el pajarito estaba aún respirando.

Sin pensarlo dos veces, lo llevamos a mi departamento. Investigué todo lo necesario para prepararle fórmula para comer. Tenía su patita rota. Se veía muy triste.
No sabía qué hacer con él. Era un pajarito mucho más chiquito que los otros que había visto a mi familia rescatar antes.

Mi amiga de Alemania, Frida, me ayudó a sanarlo y cuidarlo.
Lamentablemente, uno de los días en los que Frida estaba cuidandolo... me mandó mensaje para decirme que Pajarito había fallecido.

Sé que si lo hubiera dejado en plena calle hubiera muerto aplastado por un carro o tal vez hecho carbón por el sol. (Hacía mucho calor ese día.)

A pesar de que terminó falleciendo, intenté quedarme tranquila sabiendo que habíamos hecho un esfuerzo en darle la comodidad, cariño y comida que necesitara para estar tranquilo.

Otras aves que me dió por rescatar fueron unos patitos. Se habían separado de su mamá y uno de sus hermanos fue asesinado por un halcón que estaba rondando por ahí. Quedaban 3 patitos huerfanos y asustados. Personas que pasaban por ahí consideraban que ya no había nada más que hacer por ellos, pero siendo terca y rompiendo un par de reglas, logré mover a los patitos para cuidar de ellos.

Antes de lo que hubiera imaginado les pude encontrar un hogar. Uno de mis mejores amigos tenía experiencia cuidando aves (digo, su perica era feliz, saludable y uhm... un ave, así que seh) y cuando le pregunté si le interesaba tener patitos me contestó emocionado que sería algo que le gustaría mucho.

Le llevé los patitos al día siguiente.

De vez en cuando me mandaba fotos de los patitos.
Crecieron mucho.
Cambiaron de colores.

Y eventualmente, uno a uno... se marcharon.

Literalmente se fueron volando.

No sé qué habrá sido de esos patitos, pero al menos me quedo tranquila porque sé que ya son adultos y de una u otra manera se las podrán arreglar.

Me gustan mucho las aves. Soy la clase de persona que sin pensarlo dos veces defenderá y cuidará de un pajarito que se encuentre lastimado.

Tal vez fue por eso que la historia de A Bird Story me llegó tanto al corazón. Me hizo pensar en todos los pajaritos que han compartido conmigo momentos en los que han sido vulnerables. Yo simplemente me dí la labor de cuidar de ellos lo mejor que podía.

Me encantan los animales en general, pero hay algo en las aves que me gusta de una manera única. Tal vez sea por su agilidad, por los ruidos que hacen o inclusive por el hecho de que pueden emprender vuelo sin más.

Siendo alguien a quién le da mucho miedo volar, les admiro de cierta forma.

aves

Pajaritos poder! c:


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Comments

( 1 comment — Leave a comment )
(Anonymous)
Nov. 9th, 2014 05:03 am (UTC)
Pajarito power!
Definitivamente, esta historia de los pajaritos es tierna y muy bien narrada. Casi me imagino ver al pajarito correteado por las dos perras y devorado por el gato, aparecerse en tus sueños y decirte: ¡gracias Makeiri! en realidad soy un loro y por eso puedo hablar, pero si no pudiera hacerlo, tendría que recurrir a las señales de humo, a la telepatía o al lenguaje sordo-mudo, porque realmente quiero darte las gracias. No solamente me rescataste de las fauces de minino aunque estaba bañado en baba gatuna, no te dio asco ni pensaste que a lo mejor tenía muchos gérmenes para tus manitas. Fue un acto heroico, que siempre recordaré y que contaré a mis nietos, bisnietos, etc.
Bueno, he de reconocer que no estoy seguro de que tal discurso sea apropiado para un "cerebro de pájaro", (dicho no en sentido peyorativo, sino zoológico), y que tal vez llevo las cosas muy lejos. Pero todo este rollo porque no me atrevía a decirlo en una sola frase...qué bonita historia. Y ni qué decir de la historia de los patos...también suculenta... aunque menos rica en detalles y razonamientos, pero inspiradora...sin duda.
Saludos desde Tanzania, a donde viene a fotografiar al pájaro cucú que vive en los pantanos, pero visita la copa frondosa de los gigantescos árboles de tamarindo de la región. Cuando está cantando en la copa de los árboles es posible dispararle (pero la cámara, ¡calma!). En otra época fui cazador. Me gustaba seguir a mi presa y cuando la tenía en la mira, perdonarle la vida. Ahora solo saco fotografías.
Pólux, hijo de Júpiter.
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makeiri
26 años. Soñadora. Creativa. Parlanchina.
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